Cuéntale con quién trabajas
Píldora 1.12 · El contexto que se escribe una vez y se aplica siempre
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La escena
Jueves de noviembre. El equipo de El Roble sale a la hora. Los cuatro. Y les da tiempo a sentarse en la terraza de Casa Nieves, el bar de al lado, sin que nadie lo haya propuesto.
Nadie ha convocado una reunión. Pero sale el tema, como sale el fútbol o el frío, y en cinco minutos han salido cuatro cosas.
Sara, que ya va por el segundo mes contestando emails con ayuda: «yo, antes de pedirle nada, escribo siempre el mismo párrafo». Hugo, con el móvil en la mano y sin ánimo de picar a nadie, extrañado de verdad: «pues a mí me va mejor con la mía que con la de la clínica». Diego, que habla lo justo, levanta la vista: «¿y esto dónde se queda?». Y Marta se da cuenta de que ella lleva desde septiembre explicándole quién es, y que lo explica otra vez cada mañana.
La cuenta de la clínica la abrió ella. Fue una buena decisión y la tomó por un motivo bueno: que todos usaran lo mismo y que sonara igual lo use quien lo use.
Y es verdad que suena igual. Suena igual de genérico para los cuatro.
El empujón
Lo que dice Hugo no es una queja: es un dato. Su cuenta lleva meses oyéndole solo a él. Ha ido aprendiendo cómo escribe, qué le importa, para quién trabaja. La de la casa lleva cuatro personas encima y ninguna le ha dicho nunca quién es.
Compartir sin configurar no suma. Promedia.
Y ahí está lo que no había visto Marta: no hace falta que cada uno se pague la suya. Hace falta contarle a la común lo que la de Hugo ya sabe de él.
La tarea de cada día
Cuarenta segundos por conversación no es una tarea. Es un peaje. Y los peajes se pagan sin protestar hasta que alguien suma.
Pero el problema de verdad no es el tiempo. Es que las once semanas de método —lo de pegar ejemplos propios en vez de pedir «más cercano», lo de marcar los huecos, lo de no dar nada por hecho— viven en cuatro cabezas y se reescriben a mano cada mañana, cada una a su manera. La clínica ha aprendido mucho y no lo tiene escrito en ninguna parte.
El desbloqueo
Escríbelo una vez donde se aplica siempre.
Debajo de la cuenta, en los ajustes, hay un sitio donde se guarda lo que la herramienta sabe de ti antes de que le escribas nada: en todas las conversaciones, las de hoy y las del mes que viene. En El Roble llevaba vacío desde el primer día.
Se rellena en diez minutos y ya no se vuelve a tocar.
Y viene con una segunda mitad, que es la que casi nadie cuenta: cuando el contexto está puesto, los borradores llegan con mejor pinta. Más ordenados, más completos, más tuyos. Y un borrador con mejor pinta es un borrador que se revisa menos. Así que a partir de aquí no se lee todo: se revisan cuatro cosas.
15:11El contexto, en acción
Lo primero: mira lo que hay debajo de tu cuenta
Abre los ajustes y recórrelos enteros una vez, sin entrar en nada. Hay más cosas de las que crees. Hoy tocamos cuatro; el resto están ahí y las iremos usando en los módulos que vienen, cada una cuando haga falta.
El contexto que escribiría Marta
Este es el que ella habría escrito si la cuenta fuera solo suya. Está probado durante días y hace bien su trabajo — si trabajas sola, cópialo y ya has terminado:
=== CONTEXTO ===
QUIÉN SOY
Soy veterinaria clínica. Llevo una clínica de barrio pequeña: una veterinaria más, un auxiliar y una persona en recepción. Consulta general de perros y gatos —vacunación, medicina interna básica, cirugía de rutina y seguimiento de crónicos—.
DÓNDE TRABAJO
Barrio de una ciudad española de tamaño medio. Rentas justas: casi toda decisión clínica es también una conversación sobre lo que se puede pagar. Clientela mayor de toda la vida y familias jóvenes nuevas. No abrimos sábados ni domingos.
CON QUIÉN HABLO
Depende. A veces escribo para un tutor, a veces para el equipo, a veces para un proveedor y a veces solo para mí.
QUÉ NO DEBES HACER NUNCA
No inventes datos clínicos: ni dosis, ni pautas, ni tiempos, ni pruebas. Si te falta un dato, déjalo marcado como [PENDIENTE] en vez de rellenarlo. No des por hecho lo que no te he dicho.
CÓMO QUIERO EL RESULTADO
Depende de lo que te pida. Si no te digo nada, texto corrido.
IDIOMA Y REGISTRO
Español de España.
Y ahí está el problema, en la primera palabra.
El giro: «soy» no vale
«Soy». Esa cuenta no es de nadie: es de cuatro. Si pone «soy veterinaria», cuando Sara escriba desde recepción le estará hablando a una cuenta convencida de que es veterinaria. Por eso a Hugo le iba mejor la suya: la suya sabe quién es él.
En una cuenta compartida no hay un yo. Hay una casa. Y eso obliga a añadir dos apartados que en una cuenta personal se dan por hechos: quién escribe hoy y para quién es lo que sale — con la instrucción de que pregunte cuando no se lo hayas dicho.
Este es el mismo contexto, reescrito en plural. Es el que quedó guardado en El Roble:
=== CONTEXTO DE LA CLÍNICA ===
LA CASA
Esta es la cuenta compartida de una clínica veterinaria de barrio, pequeña: dos veterinarios (la propietaria y un veterinario más), un auxiliar y una persona en recepción. Hacemos consulta general de perros y gatos: vacunación, medicina interna básica, cirugía de rutina y seguimiento de crónicos. Estamos en un barrio de una ciudad española de tamaño medio, de rentas justas: casi toda decisión clínica es también una conversación sobre lo que se puede pagar. Clientela mayor de toda la vida y familias jóvenes. No abrimos sábados ni domingos.
QUIÉN ESCRIBE
Puede escribir cualquiera del equipo, y no siempre es el mismo perfil: un veterinario, recepción o el auxiliar. Si lo que te pido depende de quién soy y no te lo he dicho, pregúntamelo antes de escribir.
PARA QUIÉN ES
También cambia: a veces es para un tutor, a veces para el equipo, a veces para un proveedor y a veces solo para uso interno. Si no te lo he dicho, pregunta antes de elegir el registro.
QUÉ NO DEBES HACER NUNCA
No inventes datos clínicos: ni dosis, ni pautas, ni tiempos, ni pruebas. Si te falta un dato, déjalo marcado como [PENDIENTE] en vez de rellenarlo. No des por hecho lo que no te hemos dicho. No conviertas en afirmación lo que nosotros hayamos escrito como duda.
CÓMO QUEREMOS EL RESULTADO
Depende de lo que te pidamos. Si no se especifica, texto corrido. No generes documentos descargables si no te los hemos pedido.
IDIOMA
Español de España.
Guardado. Esto ya no se vuelve a escribir.
Las otras tres cosas
La memoria. No es lo mismo que el contexto. El contexto lo escribes tú; la memoria la va guardando ella sola, de lo que le vas contando. Se puede encender y apagar. En una cuenta personal, enciéndela. En una compartida es una decisión del equipo, no de quien pase por ahí primero: lo que le contó uno el martes puede estar tiñendo las respuestas de otro el jueves. Si la dejas encendida, revísala una vez al mes y borra lo que no pinte. Saber dónde está el interruptor ya es la mitad.
Los enlaces públicos. Compartir una conversación no es enseñársela a alguien: es poner una copia en internet con un enlace que funciona para quien lo tenga. En los ajustes se ve todo lo que has compartido alguna vez. Merece un repaso, sobre todo si dentro había un caso.
Los límites. Existen, y por eso hay días que va peor sin motivo aparente. Saber dónde mirarlo evita pensar que la herramienta se ha vuelto tonta un martes.
Y el ajuste, que no lo hace la herramienta
Escribir el contexto es fácil. Lo difícil —y lo único que hay que decidir de verdad— es qué no se escribe ahí.
Los clientes, fuera. El contexto es tuyo o de la clínica, no de la gente que entra por la puerta. Nombres de tutores, datos de pacientes, direcciones: nada de eso tiene por qué vivir en una configuración que se aplica sola a todas las conversaciones y que abren cuatro personas.
Y tus manías, tampoco. Si metes ahí que te gustan las respuestas muy cortas, se lo estás imponiendo a los otros tres sin habérselo preguntado. Y si lo afinas demasiado a un uso, se lo estrechas a todos los demás.
El contexto de una cuenta compartida se escribe entre todos o no vale. Cada uno sabe algo que los demás no: cómo hay que hablarle a la gente del barrio, qué se pregunta de verdad en consulta, dónde acaban viviendo los datos y qué no puede prometer la clínica. Diez minutos, los cuatro, una vez.
Lo que ya llevas
Lo mejor de este ejercicio es lo que pasa mientras lo escribes: te das cuenta de que ya lo sabías todo. Los seis apartados del contexto son las once semanas anteriores, puestas por fin en un sitio donde trabajan solas.
- Quién soy / La casa → lo que aprendiste explicando el valor de lo que haces sin sonar a vendedor, y hablando claro sin tratar a nadie como a un niño.
- Con quién hablo / Para quién es → que el registro se ajusta al que lee, y que tu voz no se describe, se enseña con ejemplos tuyos.
- Qué no debe hacer nunca → el hueco marcado en vez del relleno, no dar por hecho lo que no has dicho, y las excepciones que un resumen genérico se come.
- Cómo quiero el resultado → tu molde, el que hace que el documento nazca ya con la forma de la casa.
- Idioma → español de España, y el tuyo.
No es un resumen para leer. Es un resumen que hace algo.
Hazlo tú en 4 pasos
- Abre los ajustes de tu cuenta y busca dónde se guardan las instrucciones que se aplican a todas las conversaciones. El nombre cambia cada pocos meses: búscalo por «personalizar», «contexto» o «información sobre ti». Ojo: no es dentro de un chat. Si lo pegas en una conversación, solo vale para esa.
- Copia la plantilla de abajo y rellénala. Diez minutos. Si la cuenta la usáis varios, rellenadla juntos: cada uno aporta un apartado.
- Repásala quitando cosas. Ningún nombre de cliente, ningún dato de paciente, ninguna preferencia que sea solo tuya. Guarda.
- Abre una conversación nueva —no sigas en una que ya tuvieras— y trabaja como siempre. A partir de ahora, revisa cuatro cosas en vez de leerlo todo.
Truco de Diego: antes de escribir nada, entra en la memoria y mira qué hay guardado ahí dentro. Vas a encontrar cosas que nadie decidió guardar. Ese repaso, una vez al mes, cuesta dos minutos y evita sorpresas.
El contexto · cópialo
=== EL CONTEXTO DE TU CASA ===
LA CASA
[Qué sois y qué hacéis: tamaño del equipo, tipo de consulta, especies. Y el barrio: cómo es la gente que entra por la puerta, qué pesa a la hora de decidir. Los horarios que no se mueven.]
QUIÉN ESCRIBE ← solo si la cuenta la usa más de una persona
[Los perfiles que la usan. Y pídele que pregunte cuando lo que le pides dependa de quién eres.]
Ejemplo: «Puede escribir cualquiera del equipo: un veterinario, recepción o el auxiliar. Si lo que te pido depende de quién soy y no te lo he dicho, pregúntamelo antes de escribir.»
PARA QUIÉN ES
[Los destinatarios habituales de lo que escribes, y la misma regla.]
Ejemplo: «A veces para un tutor, a veces para el equipo, a veces para un proveedor y a veces solo para uso interno. Si no te lo he dicho, pregunta antes de elegir el registro.»
QUÉ NO DEBE HACER NUNCA
- No inventes datos clínicos: ni dosis, ni pautas, ni tiempos, ni pruebas.
- Si te falta un dato, márcalo como [PENDIENTE] en vez de rellenarlo.
- No des por hecho lo que no te hemos dicho.
- No conviertas en afirmación lo que hayamos escrito como duda.
[Añade las tuyas.]
CÓMO QUEREMOS EL RESULTADO
[Tu formato por defecto, para no repetirlo cada vez. Y lo que no quieres que haga sin pedírselo.]
Ejemplo: «Si no se especifica, texto corrido. No generes documentos descargables si no te los hemos pedido.»
IDIOMA
Español de España.Y ahora, las cuatro cosas que se revisan
Con el contexto puesto, lo que sale tiene mejor pinta. Es una buena noticia y es un riesgo, porque lo que parece terminado se lee por encima. Cuatro comprobaciones, en este orden:
- Los huecos que quedan dentro. El
[PENDIENTE]te salva mientras trabajas y te traiciona en cuanto el documento sale con aspecto de acabado. Búscalos antes de imprimir nada. - Lo que no le dijiste y ha puesto igual. Un porcentaje, una temperatura de lavado, una categoría contractual. Plausible, verificable, defendible — y no es tuyo. Es lo que sale de su conocimiento general cuando le parece que sabe.
- Tus dudas convertidas en certezas. Escribes «como principal, a confirmar» y te devuelve «hemos confirmado». Escribes «menos probable» y te devuelve «muy poco probable». Cada vuelta sube un peldaño, y el que firma eres tú.
- La frase amable que te quita la razón. En una reclamación a un proveedor, un «la comunicación con ustedes siempre ha sido fluida» de cortesía, en una carta cuyo argumento es precisamente que no contestan. Eso no viene de tu contexto: es su diplomacia de fábrica.
Da una vuelta más: los cuartos que quedan
Debajo de la cuenta hay bastante más de lo que hemos tocado hoy: cómo se conecta con otras aplicaciones, qué se puede importar y exportar, qué distingue un plan de otro. No hace falta abrirlo todo de golpe. Se van abriendo cuando hacen falta, y en los módulos que vienen van saliendo por sí solos.
Si quieres el repaso completo, tienes el anexo descargable «Los ajustes de tu cuenta, revisados», que se actualiza aparte — porque esa parte sí cambia cada pocos meses.
Anexo práctico · Gemini, ChatGPT y Claude · PDF · 6 páginas
Antes → Ahora
Antes. Cuarenta segundos de preámbulo antes de cada petición, varias veces al día, cada uno con su versión. Once semanas de método viviendo en cuatro cabezas y reescribiéndose a mano cada mañana. Y una cuenta común que sonaba igual de genérica para los cuatro.
Ahora. Diez minutos una sola vez, entre todos. Lo bueno no es el tiempo que ahorras: es que lo que ha aprendido la clínica deja de depender de quién esté esa mañana.

Antes de empezar
- El contexto no te ahorra revisar: te obliga a revisar mejor. Los borradores llegan más completos y con mejor aspecto, y por eso hay que mirar cuatro cosas concretas en vez de leerlo entero.
- «No inventes» no impide inventar. En nuestras pruebas, con esa instrucción escrita en el contexto, siguió apareciendo un porcentaje que nadie le había dado y una categoría de contrato que no estaba en las notas. Cumple con el
[PENDIENTE]cuando el hueco es evidente —un nombre, una dosis— y rellena con conocimiento general cuando cree que sabe. Ponla igual, y revisa igual. - Datos de clientes y pacientes, fuera del contexto. No es una configuración; es un sitio que se aplica solo, siempre, y que abre todo el que use la cuenta.
- Una cuenta compartida no es lo ideal, y no vamos a decir que lo sea. Puede ser el primer paso realista de una clínica pequeña. El día que se quede corta, se nota solo — y para entonces ya sabrás lo que necesitas pedir.
- Cuidado con afinarlo de más. Un contexto muy específico para un uso te estrecha todos los demás, y en una cuenta de varios, se lo estrecha también a los otros.
- La memoria es una decisión, no un ajuste. Enciéndela o apágala a propósito, no por defecto. Y revísala: lo que se guarda solo, se guarda torcido.
- Compartir una conversación es publicarla. Repasa lo que compartiste en su día, sobre todo si dentro iba un caso.
- Funciona en planes gratuitos (con límite diario de uso). Necesita conexión: se procesa en la nube.
Has terminado la Fase 1. Te espera El repaso: quince situaciones de las que pasan un martes cualquiera. No es un examen de memoria y se puede repetir las veces que haga falta. Al superarlo se abre la Fase 2 y puedes descargarte tu constancia de formación.
