No se lo pidas, encárgaselo
Diego cruza facturas a mano tres horas y cuarenta al mes. En vez de pedirle «hazme una pantalla» a la IA, le entrega su hoja de encargo: qué le da, qué tiene que salir, qué no puede hacer nunca y qué no quiere. La herramienta sale en tres minutos, entera aunque no perfecta, y se corrige con cambios de uno en uno.
Fase 2 · Píldora 4 de 13
Caso ficticio de Clínica El Roble. Nombres, proveedores, datos y fechas del ejercicio son sintéticos (mes simulado: octubre–noviembre de 2026); no representan saldos ni operaciones reales.
La historia completa · Clínica El Roble
1 · La escena
Jueves, las ocho y diez. La clínica ya está cerrada y la luz del rótulo de la calle Olmos entra por el cristal de la puerta y llega, azul, hasta el pasillo del almacén.
Diego tiene la caja de Corvalán abierta encima de la mesa. El albarán a la izquierda, la caja a la derecha, el bolígrafo azul en la mano y el rojo detrás de la oreja. Lo hace siempre igual. Saca una cosa, la cuenta, mira el lote, mira la caducidad, mira que el envase no venga golpeado y pone un palote al lado de la línea. Si falta algo, rodea la cantidad en rojo y lo apunta al margen. Firma y pone la fecha.
Luego viene lo otro. Abre la libreta de tapas negras y copia el albarán: proveedor, número, cada línea, lo que faltó. Cinco minutos. Sin la libreta, el día 3 no hay manera de cruzar nada. Y el papel, al pincho de la pared.
En el pincho hay diecinueve papeles. Es la caja diecinueve de octubre.
A Diego no se le escapa nada, y en El Roble lo sabe todo el mundo. Si una caja llega con dos suturas de menos, lo pone. Si el comercial le promete un abono por unas jeringas que llegaron rotas, lo apunta al pie del primer albarán del mes, con su letra: abono jeringas rotas sept. 31,40 € — pendiente. Ahí sigue, en el papel de más abajo del pincho.
Lo que le pesa no es esto. Es el día 3. Llega la factura del mes de cada proveedor y Diego se sienta con la libreta, el pincho, la factura, el Excel de la tarifa de cada uno abierto en otra pestaña, el papel del acuerdo con sus descuentos y la calculadora del móvil. Línea a línea. Hora y tres cuartos si nadie le interrumpe, y alguien siempre le interrumpe.
Roble sale de debajo de la mesa, mira la caja vacía y se mete dentro.
2 · El empujón
Marta baja con el abrigo puesto. Hugo viene detrás, con la chaqueta a medio poner y el móvil en la mano, que es como Hugo sale de todas partes.
—Vete a casa, Diego. Eso lo miras mañana.
—Mañana llegan tres más.
No lo dice quejándose. Lo dice como quien da el parte del tiempo.
Marta se queda en la puerta del almacén y mira el pincho.
—¿Cuánto tardas con cada una?
—Contarla, lo que tarde. Apuntarla, cinco minutos. Más si viene algo mal.
—¿Y cuántas son al mes?
Diego no lo ha contado nunca. Lo cuenta ahora, en voz alta, mirando el pincho: veintitrés cajas, cinco minutos de libreta cada una, y la hora y tres cuartos del día 3.
—Tres horas y cuarenta.
—Al mes —dice Marta.
—Al mes.
Marta no le discute el número. Le da la vuelta.
—¿Y de esas tres horas, cuánto tienes que hacerlo tú?
Diego lo piensa de verdad, porque es de los que piensan antes de contestar. Contar, sí. Mirar el lote y la caducidad, sí. Ver si una caja viene aplastada, sí. Eso no lo va a hacer nadie más que el que abre la caja.
—La caja la tengo que abrir yo. Lo demás es copiar, una calculadora y un Excel abierto en otra pestaña.
Hugo ya está escribiendo. Tarda lo que tarda en bajar el último escalón.
—Espera. —Teclea con los pulgares y lee en voz alta mientras escribe—: Necesito una pantalla para controlar lo que me entra de proveedores. Ya está.
Gira el teléfono antes de que nadie se lo pida. La respuesta es larga, ordenada y correcta: dos pantallas, una para recibir y otra para controlar, un formulario con sus casillas y un flujo de recepción, cotejo y validación. Y al final, una pregunta: ¿En qué entorno tienes pensado montarla? ¿Airtable, Notion, AppSheet…? En El Roble no conocen ninguno.
—Aquí lo tienes. —Y luego, con media sonrisa—: ¿Tú no estabas haciendo un curso de esto?
Diego lee la pantalla entera, sin prisa. No se ríe, pero tampoco se ofende.
—Le has preguntado cómo lo haría. Y te lo ha contado.
—¿Y qué querías que le preguntara?
—Nada. Eso no se pregunta.
Marta se abrocha el abrigo y los deja ahí. Desde la puerta de la calle, sin volverse:
—Mañana me lo cuentas. Pero hoy te vas a casa.
Diego se va a casa. Se lleva la libreta.
3 · La tarea
La libreta de tapas negras tiene diez meses. Las mismas columnas en todas las páginas desde enero, que nadie le mandó poner: proveedor, número, fecha, lo que pone, lo que llegó. Y en el margen, en rojo, lo que salió mal.
Esa noche, con la niña dormida y la cocina recogida, Diego no abre el ordenador. Abre la libreta por el principio y va pasando páginas buscando el rojo.

Cuando montaron lo de los pendientes, Sara necesitó que alguien le preguntara, porque lo que sabía no lo tenía escrito en ninguna parte. Diego sí lo tiene. Lleva diez meses escribiéndolo en el margen.
Coge un folio y lo dobla por la mitad. A la izquierda pone lo que me ha pasado. A la derecha, lo que tiene que mirar.
Abril. Aldebarán factura dos veces los mismos sacos. Flecha: líneas repetidas.
Mayo. Farmagesa pone «Apoquel gen.» en el albarán y en la tarifa pone Oclacitinib. Media hora para saber si era lo mismo. Flecha: el mismo producto con dos nombres → que me pregunte, no que lo suponga.
Junio. Portes en un pedido de Olmedo de noventa y seis euros. Flecha: portes que no tocan.
Julio. Los guantes de Corvalán a precio de tarifa, 7,90, y tengo precio especial a 6,35. Flecha: precio distinto de lo pactado. Y debajo, después de pensarlo: también si es más barato. Entonces la vieja es mi tarifa.
Agosto. Dos latas cobradas a precio de caja. Flecha: unidades.
Agosto. Nos mandan una caja de suero que no nos cobran. Se lo dije. Flecha: lo que me mandan y no me cobran.
Septiembre. Jeringas rotas. Abono prometido. Flecha: que se acuerde de lo que me prometen.
Luego escribe lo que se le ocurre sin mirar la libreta, y la mitad lo tacha.
Que cuente las cajas. Tachado. Al lado: no. Eso es mío.
Que mande el correo al comercial. Tachado. Que me lo deje escrito. Lo mando yo.
Que lea mi letra. Lo deja. Y debajo: y lo que no lea, que no se lo invente. Que lo aparte, y que se vea.
Abajo del todo, pensando en la pregunta que le devolvieron a Hugo, escribe en mayúsculas: LO QUE NO QUIERO. Y debajo: nada que instalar, ninguna cuenta nueva, nada más que pagar: ya tenemos Gemini. Si no se puede, que me lo diga, no que me mande a otro sitio.
Y en la esquina, rodeado, lo que va a usar para saber si se puede fiar: PRUEBA: las suturas del 2 de octubre y el papel de Olmedo. Si el día 3 no me dice eso, no me fío. Son las dos que marcó él mismo, en rojo, el día que llegaron.
El folio queda lleno de flechas. Diego lo mira y ve que está todo, pero desordenado. Se saca el bolígrafo rojo de detrás de la oreja, donde lleva todo el día, y hace lo que hace con las cajas: pone cada cosa en su sitio. Al lado de cada nota, un número pequeño, rodeado, del uno al cinco. Uno, lo que le doy. Dos, lo que tiene que salir. Tres, lo que no puede hacer nunca. Cuatro, dónde se guarda. Cinco, lo que no quiero.
Los siete renglones de la libreta llevan un dos. Todos. Lo que le ha pasado en seis meses es exactamente lo que tiene que salir. Los dos tachones llevan un tres.
Da la vuelta al folio y escribe arriba ENCARGO, y debajo las cinco preguntas, y va pasando cada cosa debajo de la suya, con el mes entre paréntesis para acordarse de dónde salió. La prueba la copia en la esquina de arriba, rodeada otra vez.
La quinta es la única que no sale de la libreta. Sale de Hugo.
Media página. Eso es el encargo. Lo que falta es pasarlo a limpio, y eso lo hace el viernes por la mañana en el ordenador del almacén.
No en su cuenta. Diego paga una de su bolsillo, la de aprender por las noches, y en esa habría ido más rápido. Lo monta en la de Gemini que paga la clínica.
—¿Por qué ahí? —pregunta Hugo, que ha bajado a ver si se lo había tomado en serio.
—Porque el día que yo no esté, esto tiene que seguir existiendo.
Antes de pegar nada entra en los ajustes de la cuenta y mira qué se guarda de lo que se sube y qué no. Lo mira con la misma cara con la que mira una caducidad.
Escribe el encargo con el folio al lado del teclado, pregunta por pregunta, con los títulos en mayúsculas. Añade dos frases al principio que no están en el folio: móntala aquí, y no me preguntes nada antes, que todo lo que necesitas está aquí abajo. En el encargo no hay ni un precio. Está la regla (el precio especial si lo hay; si no, la tarifa menos el descuento de la familia), pero no los números. La tarifa de cada proveedor son cientos de líneas en un Excel que cambia cuando cambian los laboratorios. Los acuerdos son de la clínica, llevan su nombre y su código de cliente, y el año que viene serán otros. Para las dos cosas pide un botón. Así la hoja se puede enseñar, y en enero se cambia el acuerdo sin tocar la pantalla.
Hugo lo lee por encima de su hombro.
—Esto es lo que yo le he preguntado.
—Esto es lo que tú le has preguntado —dice Diego— más diez meses.
Lo pega. En tres minutos está la pantalla. Tres pestañas, un contador arriba que dice sin resolver: 0, un sitio para subir las fotos y las facturas, otro para las tarifas y los acuerdos. No ha preguntado nada, porque no le hacía falta.
No sale perfecta. Sale entera. En cuanto empieza a meterle papeles aparecen las costuras: un desplegable que no deja elegir el proveedor, una tarifa que se queda sin saber de quién es. Diego no le pide que la haga otra vez. Le pide cambios, de uno en uno, y siempre con la misma coletilla: arregla esto y no toques lo demás. Antes de cada cambio descarga una copia de lo que lleva dentro. Nadie se lo ha dicho; es lo que haría con cualquier cosa que no quiera volver a teclear.
Luego los acuerdos. Sube el PDF de Aldebarán y la pantalla le enseña lo que ha leído antes de guardarlo: seco, doce por ciento; húmedo, quince; cachorro, diez; un precio especial, el Renal Feline a catorce con sesenta; portes gratis a partir de ciento veinte euros. Diego pone el papel al lado y lo repasa con el dedo, como un albarán. Está bien. Los otros tres, igual.
Después, las tarifas. Cuatro ficheros, y cada proveedor pone las columnas a su manera. Con Aldebarán, la pantalla le pregunta cuál es la familia, porque Aldebarán la llama gama. Diego se lo dice. Ochocientas treinta y siete referencias.
Y entonces descuelga el pincho y empieza por el papel de abajo.
El primero es de Aldebarán. Le hace la foto y la sube. La pantalla le enseña lo que ha leído en una tabla, línea a línea: las dietas, las dos latas de Urinary, cada una con su lote y su consumo preferente. Y una nota que no es nada: ha leído su firma como si fuera un aviso. Diego la borra. Está bien.
El de las suturas: el faltan 2 en su sitio, y la nota del abono, abajo, guardada como pendiente de Corvalán. Está bien.
El de Farmagesa de ese mismo día lo fotografía deprisa y de lado, con el fluorescente encima. En la línea del metronidazol, donde la impresora sacó la cifra casi en blanco y Diego escribió la suya a mano, la pantalla ve un seis y ve algo que podría ser un ocho. No elige. Lo marca.
Sin resolver: 1.
Diego piensa que luego lo mira, y no lo mira. El contador se queda ahí once días, diciendo uno.
El de Olmedo trae su solo 4 al lado de los rollos de papel. Otro formato, otra impresora, otra forma de numerar, y lo coge igual.
Con el del doce de octubre la pantalla se para. El albarán de Farmagesa dice APOQUEL GEN. 5,4 MG X20 y en su tarifa no hay ningún Apoquel. No lo da por bueno: le pregunta con cuál se corresponde. Diego busca por el principio activo. Oclacitinib, cinco con cuatro, veinte comprimidos.
—Es este —dice, que en mayo tardó media hora en averiguarlo.
No se lo va a volver a preguntar.
Hacia la mitad del pincho sube una foto que ya había subido. La pantalla le avisa: posible duplicado. Diego se ríe solo en el almacén. Es la regla de abril, la de las líneas repetidas, y la primera vez que salta es con él. La descarta.
Llegan los tres repartos del viernes. Los abre, los cuenta, los marca, les hace la foto, repasa la tabla y los pincha. La libreta se queda cerrada. Un par de minutos por caja en vez de cinco, y la caja la sigue abriendo él: eso no ha cambiado ni va a cambiar.

4 · El día 3, en acción
Martes 3 de noviembre. Llegan las cuatro facturas. Diego las sube una a una y, como con los albaranes, repasa lo que ha leído antes de guardarlas. Las facturas no traen la letra de nadie: se leen solas.

Y pide el cruce, proveedor a proveedor.
Lo primero que mira no es lo que no cuadra. Es la esquina del folio.
Las suturas de Corvalán: diez en la factura, ocho en la caja. Ahí están. Los rollos de papel de Olmedo: seis facturados, cuatro recibidos. Ahí están.
Las dos de la prueba. Las dos, igual que él.
El primer mes no le pides a una herramienta nueva que acierte. Le pides que diga lo mismo que tú. Y cuando lo dice, entonces miras lo demás.
Lo demás es largo. En Corvalán, no cuadra tiene más líneas de las que Diego esperaba, y no todas son para reclamar. Una es otra vez su firma, leída como una nota. Varias vienen más baratas que su tarifa, con el aviso revisa la tarifa, puede estar vieja. Una es la oferta que le hizo el comercial en septiembre. Las demás son lo que dice su folio desde julio: si viene más barato, la vieja es su tarifa. La pantalla no dice que nada de eso sea un error. Dice que hay una diferencia. Qué es cada cosa lo decide él, línea a línea, y lo que decide se queda guardado para el mes que viene.
Arriba del todo, entre lo pendiente de Corvalán, está el abono de las jeringas. Treinta y uno con cuarenta. La nota era suya, del 2 de octubre, del papel de más abajo del pincho. Otros meses lo encuentra al final, cuando llega al fondo del pincho y ya lleva una hora con la calculadora. Hoy estaba guardado desde el primer día.
En Aldebarán, dos latas de Urinary a veintinueve con cuarenta cada una: el precio de la caja. La lata sale a dos con cuarenta y cinco. Como en agosto. Esa no hay que pensarla.
Y en el montón que no se esconde, el metronidazol del 2 de octubre.
Diego se levanta, va al pincho, busca el papel de Farmagesa y lo mira de frente, con la luz del pasillo. La cifra impresa, desvaída, se lee: es un seis. La suya también. La factura cobra seis. Lo marca, y el contador baja a cero por primera vez en once días.
No han sido diez minutos. Es el primer mes, y entre enseñarle la casa y decidir qué es cada cosa se le ha ido más rato del que pensaba. Pero ha sido decidir, no copiar. Y el mes que viene la pantalla ya sabe qué es una oferta de Corvalán.
En ese montón hay cuatro más que Diego encuentra ese martes. No te las contamos: los papeles del mes están al final de la píldora, y el folio de Diego te dice dónde mirar.
5 · El ajuste
Debajo de cada cruce hay un correo ya escrito: tres líneas, los números y una pregunta. Diego los lee con el café del parte de la mañana del miércoles.
El de Aldebarán lo deja como está.
El de Corvalán, no. Lleva todo lo que no cuadra, también lo que Diego ya ha decidido que no se reclama. Lo quita: lo que viene más barato no se reclama, se pregunta. Deja las suturas y el abono, y añade dos líneas suyas. Una: ¿Nos mandáis la tarifa que tenéis en vigor? La nuestra es la de enero. La otra: Y en el albarán del 12 nos llegaron dos clorhexidinas que no nos habéis facturado.
Marta, que lee por encima de su hombro, levanta las cejas.
—¿Eso también se lo dices?
—Si le reclamo lo suyo, le digo lo mío. El jueves le vuelvo a ver.
Es lo mismo que hizo en agosto con la caja de suero, y está en el folio.
La tarifa no la toca a mano. Cuál es la buena lo dice el proveedor, por escrito, y cuando llegue el Excel nuevo lo cargará con el botón.
Marta mira la pantalla un rato más.
—¿Y esto por qué no lo hace el programa?
—Porque el programa no deja sacar los pedidos. Por eso las fotos.
Marta lo apunta en su agenda, debajo de otras dos cosas. Eso se lo pregunta ella al del programa.
—Pásame el enlace.
—Te lo paso. Pero de aquí no sale: quien lo tenga lo ve todo, precios incluidos.
Hugo pasa por detrás con el café y mira los tres montones.
—¿Y el curso?
—Bien —dice Diego—. Gracias.
El jueves llega Corvalán. Diego abre la caja, cuenta, mira los lotes, pone los palotes, firma, le hace la foto, repasa la tabla y pincha el papel. La libreta está en la estantería, cerrada. Al lado del pincho, sujeto con una chincheta, el folio. Si un día esto hay que hacerlo en grande, con más gente y años de papeles dentro, no se empezará por la pantalla. Se empezará por ahí.
Roble se mete en la caja vacía antes de que la pueda plegar.

La práctica, paso a paso
A · La hoja de encargo
De la libreta al folio y del folio al encargo: qué le das, qué tiene que salir, qué no puede hacer nunca, dónde se guarda y qué no quieres. La técnica tiene nombre; aquí se llama hoja de encargo.
8:55Transcripción · A · La hoja de encargo
En El Roble entran 23 cajas al mes de 4 proveedores. Diego las cuenta, las apunta en una libreta y el día 3 lo cruza todo por la factura, la tarifa y el acuerdo de cada uno. No se le escapa nada. Le cuesta 3 horas y 40 minutos al mes. Abrir la caja, contar y mirar lotes y caducidades es de Diego y va a seguir siéndolo.
Lo que se le puede quitar es lo de después. Copiar, cruzar y la calculadora. Necesito una pantalla para controlar lo que me entra de proveedores. Hugo se lo preguntó así en una frase y le contestó bien, un par de pantallas, un formulario y un flujo
de trabajo, pero mira cómo acaba y le dice en qué entorno tienes pensado montarla y le ofrece opciones. De tarifas, acuerdos, abonos, no hay ni una palabra. Nadie se lo había contado. Le preguntó cómo se haría y se lo ha explicado, pero montar no le han montado nada.
En esta píldora lo que vamos a hablar es de no solamente pedirlo, sino también de cómo encargárselo. Bueno, pues Diego, como va a empezar, coge su libreta, lee, coge una hoja y empieza a apuntar lo que ha pasado. Así que en un lado coge y apunta en abril que hay una línea
repetida, en mayo pues hay que el mismo producto viene con dos nombres diferentes y tarda media hora en solucionarlo. En junio aparecen unos portes que no tocaban por la tarifa o por el acuerdo que tienen. En julio pues hay un precio especial que no han aplicado. En agosto hay un problema de
unidades, le han cobrado dos latas como cajas. En agosto pues dice caja de suero que no nos cobran, lo apunta hay diferencias entre lo que entre lo que mandan y lo que se recibe o lo que se pide y lo que se recibe y en septiembre le han prometido además un abono de unas jeringas que han llegado rotas y mal
Así que lo que hace Diego es traducir directamente lo que le ha pasado en cosas que tiene que hacer la aplicación. Lo siguiente que hace Diego para seguir aumentando este contexto es, bueno, analizar un poco qué cosas más le gustaría introducir dentro de la herramienta. le doy una foto del albarán con mis marcas más la factura en PDF.
O sea, le doy la documentación, ¿vale? también tengo las tarifas que son en un Excel, tengo cientos de líneas que además cambian además quiero que haya un botón en el cual pueda de alguna forma sustituir los precios y demás el día 3 que es cuando él reconcilia con las facturas lo que quiere es un entregable de tres montones cuadra, no cuadra y
no lo sé que esté siempre a la vista y que le ponga las dudas para poder aclararlas. También se plantea que le cuente las cajas, pero piensa que no, que mejor eso lo hace él. También piensa que me mande el correo al comercial. Bueno, en vez de mandarlo, después decide que se lo deje escrito, lo manda él.
Que lea su letra, cuando todos los apuntes que hace, lo que no lea que no se lo invente y aparte y que se vea, que lo ponga aparte. Y además le dice que siga ahí mañana, es decir, que decide que lo va a hacer con la cuenta de la clínica y no con su herramienta con la que ha estado aprendiendo. También se plantea que no quiere hacer.
Dice nada que instalar, dice no quiere ninguna cuenta nueva, nada más que pagar, ya tenemos Gemini, y si no se puede que se lo diga, ¿no? y que no le mande a otro sitio y a hacer más historias. Quizás este cuadro de lo que no quiero es de lo más importante porque si no lo fijamos es muy posible que la IA lo que intente es
usar todo el catálogo que tenga y nos ofrece un poco recurrir a otras herramientas como le pasó a Hugo. Y luego aquí en la esquina lo que ha añadido también es cómo saber si se va a poder fiar. Así que él apunta ahí un par de cosas que él sabe para que luego cuando lo compruebe, si no se lo detecta, pues saber que no se puede fiar
o comprobar que sí. Así que bueno, pues lo siguiente que va a hacer es ordenar estas ideas para darle unas instrucciones mucho más estructuradas. Así que Diego luego lo que va a hacer es ordenar, igual que ordena las cajas, pues a cada nota le da un número del 1 al 5, así que bueno lo primero que hace es las cosas que tiene que
comprobar, le apunta el número 2 Así que lo que va a conseguir es realizar un encargo ya limpio donde le dice qué le da, qué tiene que salir, qué no puede hacer nunca, dónde se guarda y qué pasará mañana y qué es lo que no quiere y además la prueba que va a realizar.
Y esta parte, aunque parece que es un trabajo manual que podríamos hacer de cualquier forma, un poco sobre la marcha y demás, realmente es la esencia de la píldora. Es realmente lo que marca la diferencia entre obtener una aplicación como queremos a que vayamos haciendo un Frankenstein con cosas que vayamos cambiando.
Esto realmente lo que tiene es un nombre y se llama desarrollo guiado por especificación, que es como trabajan los programadores que utilizan inteligencia artificial aunque aquí lo vamos a llamar una hoja de encargo y es lo que va a utilizar Diego para desarrollar su propia herramienta para ahorrar tiempo. Bueno, pues Diego, una vez que tiene el encargo claro, lo que va a pasar es a
trabajar en Gemini, como habíamos visto, ha decidido trabajar en Gemini porque, bueno, por prudencia, si en algún momento él falta, se tiene que ir de la clínica y tal, que quede la herramienta siempre aquí, y bueno, lo que va a utilizar es una parte que se llama canvas, que la tenéis aquí, lo tiene que seleccionar y ahora veremos cómo crea el plan. Aquí tenéis si queréis que os guarde la actividad, los chats y demás y
también si queréis borrarlos con cierta frecuencia y si queréis entrenar los modelos con vuestras conversaciones. Tenedlo en cuenta a la hora de la privacidad de datos y demás, sobre todo cuando lo vayáis a utilizar. Pues el encargo es la hoja que hemos visto pasada limpio con las mismas secciones. Fijaos que no lleva ningún precio, no voy a
recorrer todo el prompt, lo vais a tener en la propia píldora, pero veréis que en ningún caso voy a dar un precio y solamente voy a dar las reglas de cómo tiene que calcularlos. Si son precios especiales utilizará el precio especial y si no pues utilizará la tarifa con el descuento de la familia de los acuerdos comerciales.
Los números no los he querido poner aquí, lo que le he pedido es que me haga una sección donde yo pueda cargar este tipo de tarifas y acuerdos y así si en algún momento cambian los acuerdos o proveedores se puede seguir utilizando la herramienta. Así que vamos a dispararlo y a ver qué sale.
B · Enséñale la casa
La pantalla sale en tres minutos, en la cuenta de la clínica y sin preguntar nada. Antes de guardar, enseña lo que ha leído: acuerdos, tarifas y los primeros albaranes, con sus dudas.
7:48En B se conservan las dudas de la herramienta tal cual: la firma leída como nota, el aviso de posible duplicado, el «Apoquel» que la tarifa no conoce y la cifra manuscrita marcada sin resolver durante once días. El rótulo de la cuenta de pago de la clínica (Google AI Pro, octubre de 2026) sale en el vídeo: lo que se usa es la cuenta de la clínica, no una personal.
Transcripción · B · Enséñale la casa
Bueno, pues tras muy poquitos minutos, alrededor de dos o tres minutos, hemos obtenido una aplicación. Realmente lo que vais a ver es la aplicación con varios pasos extra, mejorada, digamos, o con pequeñas resoluciones de problemas o de flujos de trabajo, que esto es un poco lo que hay que pulir cuando haces la píldora, o bueno, cuando haces, perdón, la herramienta. El tema está en que si no se iba a hacer muy larga la píldora. Así que, bueno, básicamente no nos ha hecho ninguna pregunta, ¿vale?
Vale. Pues he subido varios albaranes. Subo el último. Y aquí viene que avisa el posible duplicado. Vale. Lo descarto porque está duplicado. Ya lo tengo.
Y vamos a subir algunos con incidencias, que los he guardado aquí. Este de Corvalán. Si os parece, lo vamos a ver también. Este de Corvalán le faltaban 2 unidades de sutura. Y aparte tenía una nota de abono de jeringas rotas pendiente. Y como veis nos viene la nota. Y nos viene que faltan 2. Con lo cual lo ha detectado todo bien. Lo guardamos.
Vamos al siguiente. Este de Farmagesa. Lo vamos a abrir. Este es Farmagesa. Ahí se veía un poco mal. No sé si eso es un 6 o un 8. Lo ha dado como un 6. Bueno, podría ser. Lo tendríamos que ir a mirar. A lo mejor si no lo hubiese visto bien, pues a lo mejor nos lo hubiese indicado. Aquí nos dice también que le faltaban... Ah, mira. Sí, perdóname. Lo que pone aquí es que pone un 8 manuscrito. Dudamos. Duda qué pone. A ver qué nos deja. Borramos aquí. ¿Nos dejará guardar? Eso sí. Nos lo deja guardar. Vale.
¿Qué más? Subimos el siguiente, de Olmedo. Esto lo vais a ver todos vosotros. Vale. Aquí hemos marcado que este solo llegan 4. Como veis son formatos diferentes. Y aun así es capaz de verlo. Aquí ha recibido a 4. Solo 4.
Y mirad, en este de Farmagesa, por ejemplo, nos dice que el albarán menciona Apoquel genérico del proveedor. Y tenemos que buscar con qué se podría corresponder en la lista que tenemos. Así que vamos a buscar. Podríamos buscar si viene como Apoquel, que no viene nada. Podríamos buscar por el principio activo. Ahí lo tenéis. Y tenemos de 5,4 miligramos y 20 comprimidos. Pues es lo mismo que este. Vale, sí es el mismo.
Bueno, simplemente abriríamos, tenemos nuestro control de entradas, con nuestros pequeños avisos que haya sin resolver.
Bueno, la forma de utilizarlo sería bastante sencillo. Lo primero sería cargar los acuerdos comerciales uno por uno. Nos lo analiza. Todo este uso de inteligencia artificial lo hace directamente dentro de la aplicación de Gemini. Y directamente hace las lecturas y demás. Eso consume vuestra suscripción. Eso también tenerlo en cuenta. Por eso no recomiendo utilizarlo con las cuentas gratuitas, porque tienen mucho menos límite y muchas más restricciones que una cuenta de pago. Aquí estamos utilizando una cuenta de 22 euros al mes que da bastante juego.
Venimos aquí a los acuerdos, Aldebarán, y vamos a hacer lo siguiente. Vamos a... Yo creo que lo veis bien. Y esto lo vamos a abrir así para que lo podamos ver a la vez. Aquí tenemos nuestras condiciones comerciales. Ok. Tenemos aquí nuestros descuentos por familia, donde tenemos un 12 % en seco, un 15 % en húmedo y un 10 % en las dietas de cachorro. Que es lo que nos ha fijado. Además tenemos un precio especial en un producto en concreto, una referencia. Tenemos 14,60 y luego aquí tenemos las condiciones, donde aquí pone portes gratis para pedidos superiores de 120 euros. Base imponible. Pues aquí lo tenemos. Bueno, pues lo tenemos todo correcto. Lo guardamos.
Vale, pues aquí tenemos los cuatro proveedores que tenemos registrados en nuestra clínica. Dietas Aldebarán, Corvalán Distribución Veterinaria, Farmagesa Vet y Suministros Olmedo.
Vale, nos vamos a las tarifas y añadiríamos las tarifas de la misma forma.
Estamos en Aldebarán, pues Aldebarán. Nos dice nuestros campos y nuestros campos nos sugiere dentro de lo que hay en el CSV qué queremos asignar. Bueno, pues la referencia, el código de producto o la referencia. En la descripción o nombre, pues tenemos el producto. En la familia podemos asignar la gama. Unidad de medida, pues el formato. Tenemos también el precio unitario, precio unidad y el precio por caja. Aquí tenemos una simulación donde nos queda un poco la visión de lo que podemos ver. Y a ver si veis aquí, unidades de medida, unidades caja. Unidad de medida es el formato. Guardamos. Y nos carga todos los productos.
Bueno, pues hemos cargado ya todas las tarifas. Tenemos aquí 837 referencias guardadas.
Y bueno, pues lo que le dice es Dietas Aldebarán. Si queréis lo vamos a ver también. Esta sería la imagen. Diego ha recibido un pequeño albarán, donde directamente tiene los ítems, los ha chequeado. Y ha firmado y ha puesto la fecha. Fenomenal. Pues lo tenemos aquí. Veis que son tres líneas. La LDR Junior, el Obesity y el Urinario. Son 3 kilos, 6 kilos y 400 gramos en lata. Muy bien. Las cantidades son 2, 10 y 2. Las hemos contado igual, son las que vienen. Tenemos además un control de lotes. Tenemos además un consumo preferente, que también lo ha registrado. No tenemos notas que hacer. Y aquí nos ha dejado una nota que realmente está pensado para incidencias. No para esto. Entonces si queréis lo borramos. Y lo validamos.
C · El día 3
Llegan las cuatro facturas del mes. Primero la esquina del folio; después, línea a línea, qué es error, qué es diferencia y qué decide Diego.
8:36En C, «no cuadra» no equivale a «se reclama»: lo que viene más barato se pregunta y lo que Diego decide línea a línea queda guardado para el mes siguiente. El primer mes no le pides a la herramienta que acierte: le pides que diga lo mismo que tú.
Transcripción · C · El día 3
Las meteríamos por aquí. Nos iríamos al material, a las facturas. Metemos la primera. La está analizando. Y... Si queréis, vemos la factura. Pero bueno, yo creo que no tiene mucho sentido. En principio la debe leer bastante bien, sin ningún tipo de problema. Las facturas suelen ser documentos que no llevan notas a mano ni nada. Si queréis... Mira, si queréis vamos a verla, pero dudo que tenga... A ver. Material. Facturas. Si tuviese una nota, pues lógicamente también sería capaz de verlo. Lo vemos rápidamente. Tienes aquí, con su IVA. Si tiene descuento, si no tiene descuento, la base imponible. No hay ninguna nota de Diego, pues ya está.
Entonces, bueno, como prototipo yo creo que es una idea muy buena para tener claro lo que quieres hacer y hacerlo de forma muy rápida. Y a partir de aquí, cuando empieces a crecer y empieces a... Bueno, pues este mes lo utilizas, el mes que viene lo pruebas en serio y a lo mejor ya ves el ahorro de tiempo. Es cuando realmente te va a aportar una solución el desarrollar una aplicación real en otro tipo de... de herramienta que te permita realmente trabajar sobre el desarrollo. Eso lo vamos a ver en píldoras posteriores para que os podáis desarrollar vuestras propias herramientas.
Quedaros sobre todo con la idea de trabajar las ideas previamente. Quedaros también con establecer los flujos. Es muy importante. Porque digamos que la mayoría de cosas que no habéis visto eran cosas que se quedaban colgadas, que no... Bueno, pues no se sincronizaba el proveedor con su tarifa. Pequeñas cosas que las podéis ir viendo posteriormente, pero que siempre, en este tipo de modelos, conviene dejarlo cuanto más trabajado, mejor.
Aquí en el mes, cuando teníamos la... los correos, pues es una fórmula de copiar el texto y lo puedes editar, ¿no? Diego no lo va a mandar igual. A lo mejor quiere añadir alguna cosa, o falta una nota o cualquier historia. Bueno, pues lo puede hacer a mano. Y así es el ajuste manual que siempre hay que hacer con... con la IA. Por otro lado, en alguna de estas hemos visto que hay como muchas diferencias de... de precios, ¿no? Bueno, pues en alguno de ellos no conviene mandar este correo, y lo que se necesita es pedir una tarifa nueva. Pues simplemente se... se pide y la podemos actualizar. Aquí venimos y actualizaríamos la nueva tarifa y listo.
Vale, pues nada más. Hasta aquí el vídeo de hoy. Y nos vemos la semana que viene.
Elegimos el proveedor. Vamos a empezar con Corvalán y con su factura. Vale. Con Corvalán ha podido comprobar todo. Y luego tenemos las cosas que no cuadran. Tenemos un listado aquí de varias líneas de cosas que no cuadran. Habría que mirar. Mirad aquí abajo, por ejemplo. Texto marginal. Recibido conforme. Estas dos, por ejemplo, es una firma. Ignorar la nota. Y esto lo mismo. Ignoramos.
Vale. Además Diego, si os acordáis, había apuntado que en la esquina de su folio, que iba a comprobar las suturas y el papel. Así que bueno, pues se viene aquí. Sabe que Corvalán es el que le vende las suturas. Y va a buscar qué es lo que pasa con las suturas. Aquí tenéis. Y sabe que había un problema de las suturas, que lo tenemos aquí detectado, de precio. Vale. Lo veis aquí. Detecta una serie de problemas más constantes en los precios de las suturas. Y en el caso del papel, pues es de Suministros Olmedo. Y podemos buscar. Pues aquí tenéis. Rollo de papel, exploración. Vale, pues lo mismo. Le habían facturado de más. Bueno, pues como ve, le cuadran las anotaciones y la forma de chequear la información que tenía. El objetivo de este primer mes, digamos que sería un poco no pedirle que acierte absolutamente todo. Porque habrá cosas que realmente, bueno, pues sean lógicas de la herramienta que hay que pulir. Lo que intentamos es que al menos identifique lo mismo que nosotros, o alguna cosa más.
Vale, seguimos con el siguiente parámetro. Venga. Nos han facturado dos unidades a 28,75 y tenemos dos unidades a 31,94. El precio es más bajo que la tarifa. Revisar la tarifa porque puede estar vieja o anticuada. Vale. Bueno, pues aquí estaríamos perdiendo 6,38. Aquí podríamos ver si hay un problema o podríamos aceptar la diferencia. Si se acepta la diferencia, pues se da por buena o se tolera. Y si no, pues simplemente va a las que no cuadra.
Y lo que hemos conseguido aquí luego es que nos genere un texto con la revisión completa. Hemos revisado la factura y hemos detectado una diferencia neta total de 89, vale, en nuestra contra. Y aquí se la desglosamos directamente con las causas.
¿Dietas Aldebarán? Bueno, pues lo mismo. Cuadra, no cuadra. Pues en este caso hay... Pues aquí, precio más bajo. Y el precio facturado es cero pactado. Esto es porque nos han facturado dos latas, dos latas a 29,40. Y esto pues no tiene lógica. Seguramente eran dos unidades. Se han confundido. Y en vez de mandarnos dos cajas, que es lo que habíamos pedido, o dos latas... En vez de dos latas nos han facturado dos cajas. Bueno, pues aquí hay un error. Lo hay que reclamar.
Veis, en este caso que teníamos un ilegible o de un dato dudoso, vale, lo podríamos venir aquí, que lo teníamos aquí apuntado, y ver lo que ha pasado. Vamos a resolverlo. Vale. En este caso, al haberlo resuelto, porque ya sabíamos que era un 6, pues ya lo da por bueno y listo. No, no lo tiene en cuenta. Vale.
Si hacéis este ejercicio, acordaros siempre de realizar las copias. Porque al vivir en el... en el local storage del navegador, podéis tener ciertos problemas a la hora de, realmente, lo que va a ser... realizar cambios que os van a borrar todo lo que habéis hecho. Entonces, si hacéis la copia, luego se puede restaurar. De forma que, como veis, yo voy a reducir aquí, y tenéis bastantes interacciones que he ido haciendo para modificar la aplicación. Simplemente, pues le pedís que actualice esto, que corrija esto, que no destroce ninguna otra función y ya está. Y aquí lo tenéis funcionando. Si os pasa, pues simplemente vendríais aquí y daríais «Restaurar la copia de seguridad» y listo.
Esta herramienta, pues la tienes en código. La tienes también para compartir directamente con un link, que lo puedes mandar a tus compañeros. Y quien tenga el link puede entrar y ver la información. Digamos que esto realmente, bueno, pues parece muy atractivo, pero cuando va creciendo, como veis, pues es un poco rollo. Que a lo mejor se te olvida hacer toda la copia de seguridad, te has metido muchos ficheros y se te borra y tienes que volver. Bueno, estas cosas pasan, ¿vale?
El reto del mes
Lo que has visto no es una demo con trampa: es el mes de octubre de El Roble entero. Veintitrés albaranes fotografiados con las marcas de Diego, cuatro facturas en PDF, la tarifa general de cada proveedor en Excel y en CSV y los cuatro acuerdos de 2026. Está todo abajo, para descargar.
Monta tu pantalla con tu hoja de encargo y pásale el mes. En el vídeo y en la historia salen siete cosas; en los papeles hay once. Faltan cuatro que no se comentan (alguna asoma en la pantalla, si te fijas) y están en el folio de Diego:
- Julio · un precio especial que no se aplicó → Corvalán.
- Abril · la misma línea, dos veces → Aldebarán.
- Junio · unos portes que no tocaban → Olmedo.
- «También si es más barato» · alguien tiene la tarifa vieja → Farmagesa.
Cómo saber si lo has hecho bien: entre Corvalán, Aldebarán y Olmedo hay que reclamar 246,40 €; a favor de la clínica salen 21,90 €; y al final no queda nada sin resolver.
Si tu pantalla saca más diferencias de las que hay, no te extrañe: a Diego también le pasó. Mira cuáles son de verdad; esa es la parte que no hace la pantalla. La solución está en el pack, avisada: no la abras antes de terminar.

Lo que te llevas
- Antes de pedirle algo a la IA, escribe la hoja de encargo: qué le das, qué tiene que salir, qué no puede hacer nunca, dónde se guarda y qué no quieres.
- El encargo lleva reglas, no precios: las tarifas y los acuerdos entran por un botón y se actualizan sin tocar la pantalla.
- Antes de guardar, la herramienta enseña lo que ha leído. Lo que no lee con seguridad, no lo inventa: lo aparta y se ve.
- Pide cambios de uno en uno («arregla esto y no toques lo demás») y guarda una copia antes de cada cambio.
- El primer mes no le pides que acierte: le pides que diga lo mismo que tú. El día 3 deja de ser copiar y pasa a ser decidir.
- Cuida la privacidad: cuenta de la clínica, sin datos reales en el ejercicio, y revisa qué se guarda de lo que subes.
Los papeles del mes de El Roble y el reto: veintitrés albaranes fotografiados con las marcas de Diego, cuatro facturas en PDF, la tarifa de cada proveedor en Excel y CSV, los cuatro acuerdos de 2026, el folio de Diego, la herramienta HTML con su prompt optimizado y el ejercicio ya resuelto, avisado, al final. Recursos en español, material formativo: no es un sistema contable certificado ni una auditoría; prueba la herramienta con los datos del ejercicio, exporta copias y no introduzcas datos reales.
ZIP · 57 archivos · español
El encargo consolidado que monta la herramienta, con las mejoras de las iteraciones no grabadas. Texto literal en TXT y PDF para leerlo. Es el encargo posterior a la grabación, no el prompt inicial.
TXT · PDF
Qué cambió entre la primera pantalla y la versión final: iteraciones no grabadas, avisos y límites del pack (herramienta no certificada, datos en localStorage, bibliotecas CDN y análisis remoto).
Transcripción del vídeo
En El Roble entran 23 cajas al mes de 4 proveedores. Diego las cuenta, las apunta en una libreta y el día 3 lo cruza todo por la factura, la tarifa y el acuerdo de cada uno. No se le escapa nada. Le cuesta 3 horas y 40 minutos al mes. Abrir la caja, contar y mirar lotes y caducidades es de Diego y va a seguir siéndolo. Lo que se le puede quitar es lo de después. Copiar, cruzar y la calculadora. Necesito una pantalla para controlar lo que me entra de proveedores. Hugo se lo preguntó así en una frase y le contestó bien, un par de pantallas, un formulario y un flujo de trabajo, pero mira cómo acaba y le dice en qué entorno tienes pensado montarla y le ofrece opciones. De tarifas, acuerdos, abonos, no hay ni una palabra. Nadie se lo había contado. Le preguntó cómo se haría y se lo ha explicado, pero montar no le han montado nada. En esta píldora lo que vamos a hablar es de no solamente pedirlo, sino también de cómo encargárselo. Bueno, pues Diego, como va a empezar, coge su libreta, lee, coge una hoja y empieza a apuntar lo que ha pasado. Así que en un lado coge y apunta en abril que hay una línea repetida, en mayo pues hay que el mismo producto viene con dos nombres diferentes y tarda media hora en solucionarlo. En junio aparecen unos portes que no tocaban por la tarifa o por el acuerdo que tienen. En julio pues hay un precio especial que no han aplicado. En agosto hay un problema de unidades, le han cobrado dos latas como cajas. En agosto pues dice caja de suero que no nos cobran, lo apunta hay diferencias entre lo que entre lo que mandan y lo que se recibe o lo que se pide y lo que se recibe y en septiembre le han prometido además un abono de unas jeringas que han llegado rotas y mal Así que lo que hace Diego es traducir directamente lo que le ha pasado en cosas que tiene que hacer la aplicación. Lo siguiente que hace Diego para seguir aumentando este contexto es, bueno, analizar un poco qué cosas más le gustaría introducir dentro de la herramienta. le doy una foto del albarán con mis marcas más la factura en PDF. O sea, le doy la documentación, ¿vale? también tengo las tarifas que son en un Excel, tengo cientos de líneas que además cambian además quiero que haya un botón en el cual pueda de alguna forma sustituir los precios y demás el día 3 que es cuando él reconcilia con las facturas lo que quiere es un entregable de tres montones cuadra, no cuadra y no lo sé que esté siempre a la vista y que le ponga las dudas para poder aclararlas. También se plantea que le cuente las cajas, pero piensa que no, que mejor eso lo hace él. También piensa que me mande el correo al comercial. Bueno, en vez de mandarlo, después decide que se lo deje escrito, lo manda él. Que lea su letra, cuando todos los apuntes que hace, lo que no lea que no se lo invente y aparte y que se vea, que lo ponga aparte. Y además le dice que siga ahí mañana, es decir, que decide que lo va a hacer con la cuenta de la clínica y no con su herramienta con la que ha estado aprendiendo. También se plantea que no quiere hacer. Dice nada que instalar, dice no quiere ninguna cuenta nueva, nada más que pagar, ya tenemos Gemini, y si no se puede que se lo diga, ¿no? y que no le mande a otro sitio y a hacer más historias. Quizás este cuadro de lo que no quiero es de lo más importante porque si no lo fijamos es muy posible que la IA lo que intente es usar todo el catálogo que tenga y nos ofrece un poco recurrir a otras herramientas como le pasó a Hugo. Y luego aquí en la esquina lo que ha añadido también es cómo saber si se va a poder fiar. Así que él apunta ahí un par de cosas que él sabe para que luego cuando lo compruebe, si no se lo detecta, pues saber que no se puede fiar o comprobar que sí. Así que bueno, pues lo siguiente que va a hacer es ordenar estas ideas para darle unas instrucciones mucho más estructuradas. Así que Diego luego lo que va a hacer es ordenar, igual que ordena las cajas, pues a cada nota le da un número del 1 al 5, así que bueno lo primero que hace es las cosas que tiene que comprobar, le apunta el número 2 Así que lo que va a conseguir es realizar un encargo ya limpio donde le dice qué le da, qué tiene que salir, qué no puede hacer nunca, dónde se guarda y qué pasará mañana y qué es lo que no quiere y además la prueba que va a realizar. Y esta parte, aunque parece que es un trabajo manual que podríamos hacer de cualquier forma, un poco sobre la marcha y demás, realmente es la esencia de la píldora. Es realmente lo que marca la diferencia entre obtener una aplicación como queremos a que vayamos haciendo un Frankenstein con cosas que vayamos cambiando. Esto realmente lo que tiene es un nombre y se llama desarrollo guiado por especificación, que es como trabajan los programadores que utilizan inteligencia artificial aunque aquí lo vamos a llamar una hoja de encargo y es lo que va a utilizar Diego para desarrollar su propia herramienta para ahorrar tiempo. Bueno, pues Diego, una vez que tiene el encargo claro, lo que va a pasar es a trabajar en Gemini, como habíamos visto, ha decidido trabajar en Gemini porque, bueno, por prudencia, si en algún momento él falta, se tiene que ir de la clínica y tal, que quede la herramienta siempre aquí, y bueno, lo que va a utilizar es una parte que se llama canvas, que la tenéis aquí, lo tiene que seleccionar y ahora veremos cómo crea el plan. Aquí tenéis si queréis que os guarde la actividad, los chats y demás y también si queréis borrarlos con cierta frecuencia y si queréis entrenar los modelos con vuestras conversaciones. Tenedlo en cuenta a la hora de la privacidad de datos y demás, sobre todo cuando lo vayáis a utilizar. Pues el encargo es la hoja que hemos visto pasada limpio con las mismas secciones. Fijaos que no lleva ningún precio, no voy a recorrer todo el prompt, lo vais a tener en la propia píldora, pero veréis que en ningún caso voy a dar un precio y solamente voy a dar las reglas de cómo tiene que calcularlos. Si son precios especiales utilizará el precio especial y si no pues utilizará la tarifa con el descuento de la familia de los acuerdos comerciales. Los números no los he querido poner aquí, lo que le he pedido es que me haga una sección donde yo pueda cargar este tipo de tarifas y acuerdos y así si en algún momento cambian los acuerdos o proveedores se puede seguir utilizando la herramienta. Así que vamos a dispararlo y a ver qué sale.

