El alta que no genera tres llamadas
Píldora 1.10 · Quick win · No escribas nada nuevo: dale a la IA tu material y el molde
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La escena
Jueves de mediados de noviembre. De los días que empiezan con dos urgencias y terminan sin que nadie se haya sentado.
Káiser entró por la mañana. Bulldog inglés, siete años, veintiocho kilos que deberían ser veintitrés, y un nódulo en el costado izquierdo que llevaba semanas creciendo y que el perro ya se lamía hasta dejarlo en carne viva. Dormir a un braquicéfalo con sobrepeso no es dormir a un perro cualquiera: en su historial hay tres páginas sobre cómo hacerlo, escritas a lo largo de los años. Hugo se las leyó enteras antes de empezar. Anestesia general con intubación, bloqueo local, y toda la tarde de recuperación vigilada. A las siete y veinte Káiser ya estaba despierto y de pie, gruñéndole al collar isabelino con la dignidad ofendida de los bulldogs.
Y cuando Pacheco vino a recogerlo, Hugo hizo lo que hace unos meses no sabía hacer —lo aprendió a la mala, con una gata renal y unos dueños que se fueron sin haberse enterado de nada—. No soltó el parte de golpe. Se agachó a la altura del perro, le puso la mano en el lomo y se lo contó despacio. Le dejó preguntar dos veces. Y Pacheco —que es Pacheco, el de aquel correo por la factura, el que escribió que se estaba planteando llevárselo a la del Paseo— asintió, dijo «pues ya me dirás lo del bulto», y esperó en la puerta mientras salía la impresión.
El informe lo saca el programa de gestión, y sale bien. Cabecera de la clínica, datos del paciente, el acto, la medicación dispensada, un hueco para la próxima cita. Nada que reprocharle. Hugo se lo tendió, le dio las buenas noches y se fue a cerrar. Fuera ya era de noche y el cian del rótulo de la calle Olmos llegaba por el pasillo hasta la puerta, sin entrar del todo. Roble pasó por delante sin mirarle, camino de la repisa. A las 20:10 se apagaban las luces.
En las veinticuatro horas siguientes, el teléfono sonó tres veces.
A las 23:40 de esa misma noche, al móvil de urgencias: «La herida tiene un bulto duro debajo y está morada. Perdona la hora, pero es que no sabía si esto era normal.»
El viernes a las 9:50, y lo cogió Sara: «Oye, ¿puede comer normal? Porque no come. ¿Le doy el pienso de siempre o algo blando?»
Y a las 12:30, otra vez Sara: «A ver, las pastillas. Hay una blanca y una rosa. ¿Cuál es cuál? ¿Con comida?»
Y hubo una cuarta cosa, que nadie llamó a preguntar y por eso es la peor: Pacheco le había quitado el collar isabelino la primera noche para que durmiera tranquilo.
El empujón
Sara no se enfada con Pacheco. Se enfada con el folio.
Porque después de la tercera llamada hace lo que hace cuando algo se repite: coge el informe de Káiser, se sienta cinco minutos y busca. Y ahí está todo. Las tres cosas. En el mismo párrafo.
«Hematoma y edema leve los primeros días, dentro de lo esperable.» — Eso era la llamada de las once y media. «Dieta blanda 24-48 h.» — Eso era la de las nueve y cincuenta. «AINE 5 días con comida. Antibiótico 7 días c/12 h.» — Y eso, la de las doce y media.
Estaba escrito. Estaba bien escrito. Y no sirvió de nada.
Cuando se lo enseña a Hugo, él tampoco se defiende —eso ya lo tiene aprendido—. Miran el párrafo juntos y lo ven a la vez: son setenta palabras seguidas, escritas por un veterinario para un veterinario, y ordenadas como lo piensa la clínica —procedimiento, hallazgos, tratamiento, seguimiento—. A las once y media de la noche, con el perro delante y la herida morada, la respuesta está ahí dentro; pero hay que ir a buscarla. Y nadie busca a esa hora. Llama.
Y entonces Sara saca su hoja de pendientes y le enseña el margen, donde tiene cinco cosas anotadas desde hace meses. No son de Káiser: son las que entran siempre, después de cualquier alta, con cualquier perro y con cualquier dueño.
Si lo que ve en la herida es normal o hay que venir. Si puede comer y qué. Cómo y cuándo se dan las pastillas. Cuánto tiempo el collar. Y cuándo hay que volver.
Hugo se queda mirando esas cinco líneas más rato del que hace falta para leerlas. Porque ahí está el molde de un alta perfecta —el orden exacto en que un dueño necesita la información— y no lo tiene el veterinario: lo tiene recepción, de tanto contestarlo por teléfono.
Esa noche lo prueba. Y hace lo razonable, lo que haría cualquiera: si el problema es cómo está escrito, que lo escriba mejor. Abre Gemini y pide «un informe de alta post-quirúrgica para un perro operado de un bulto».
Lo que sale es una plantilla estupenda. Y no le sirve para nada. Tarda dos minutos en ver por qué —y el porqué no es el que esperaba—.
La tarea de cada día
No es Káiser. Es cada alta, cada pauta, cada «instrucciones para casa» que sale por esa puerta.
Y el coste de hacerlo mal no es el papel: es todo lo que viene detrás. Las llamadas caen en recepción, no en quien firmó el alta —cinco minutos cada una, en hora punta, con la sala llena y alguien esperando de pie—. La pauta se cumple a medias. El collar se quita la primera noche. Y el dueño que no llama es peor que el que llama: ese lo busca en internet, o se queda con la duda, o decide él.
Porque el alta es lo único tuyo que se queda en su casa. Tú tienes dos minutos con él en la consulta; ese papel está una semana en la mesa de la cocina y se lee a las once de la noche, con el perro raro y sin nadie a quien preguntar. En una clínica de barrio, ese folio es la clínica durante siete días.
Y la trampa es que ya lo sabes. Escribirlo bien, completo y en cristiano se lleva quince minutos por alta. Quince minutos que a las 19:40 no existen. Así que sale lo que saca el programa. No por dejadez: por hora.
El desbloqueo
En la 1.3 aprendimos a traducir: decir lo mismo con otras palabras para que el dueño lo entienda. Hoy no vas a traducir nada. Hoy vas a decidir el orden — y no vas a escribir ni una línea nueva.
Porque si le pides a la IA «hazme un informe de alta», te da el informe de alta de nadie: bonito, genérico, con una docena de huecos que rellenar a mano y —esto es lo que no se ve venir— con media docena de cosas escritas en firme que nadie le ha dicho. No te falla donde lo estás mirando. Te falla donde no.
La técnica de hoy parte el encargo en dos mitades que casi todo el mundo mezcla: ESTO TE DOY (tu materia prima, en bruto) y ESTO QUIERO (el molde de salida, escrito por ti). Tres cosas la convierten en técnica:
Arriba, lo que ya tienes — y no lo escribas: cópialo. Aquí está el ahorro de verdad. No hace falta redactar unas notas nuevas: el párrafo de observaciones que tu programa de gestión ya guarda vale tal cual, con sus abreviaturas y su telegrama. Cópialo y pégalo sin tocarlo. Ordenarlo es exactamente el trabajo que le vas a pedir a ella; si lo ordenas tú, ya lo has hecho tú.
Abajo, el molde — y el molde lo escribes tú. Aquí está la píldora entera. No pidas «un informe de alta»: dile los apartados con tus palabras y en el orden en que el dueño los va a necesitar, no en el orden en que tú los piensas. Tú piensas en procedimiento → hallazgos → tratamiento → seguimiento. Él, a las once y media de la noche, busca dos cosas: si lo que está viendo es normal, y si tiene que llamar ya. Eso va arriba del todo. El molde de El Roble salió de las cinco preguntas que Sara contesta por teléfono todas las semanas: qué le hemos hecho hoy · llámanos ya si… · cómo va a estar estos días · qué le doy, cuánto y cuándo (en tabla) · qué NO puede hacer · próxima cita. El tuyo saldrá de las tuyas, que ya te las sabes.
Dos reglas, no una. «Usa SOLO mis datos; lo que falte, escríbelo como
[PENDIENTE]y no lo inventes» te protege de los huecos. Y «no añadas consejos, cuidados, citas ni recomendaciones que yo no te haya dado» te protege de los rellenos — que es por donde de verdad se cuela. Con una sola de las dos no vale. Ese[PENDIENTE]en mitad del folio no es un fallo: es la herramienta avisándote de que ahí falta una decisión tuya. (Si ya dictas historiales, lo has usado sin llamarlo así.)
Y el límite, que aquí no es un matiz: la IA no está escribiendo un alta, está cambiando de forma la tuya. La pauta, la dosis, el tiempo del collar y qué cuenta como señal de alarma los decide y los firma el veterinario, antes de abrir ningún chat. Con una consecuencia que conviene tener clara desde el principio: esto no arregla unas notas incompletas. Ordena lo que hay. Si en tu informe no está escrito que el perro va a estar apagado las primeras cuarenta y ocho horas, en el papel del dueño tampoco va a estar. La IA te lo deja escrito; el criterio, la pauta y la firma los pones tú.
14:57Grabado en directo en Gemini con el caso de Káiser. Se ve el informe que saca el programa de gestión y las tres frases que contestaban las tres llamadas, enterradas en un párrafo de setenta palabras. Después, el encargo a secas: sale una plantilla estupenda con doce huecos… y con una revisión que nadie ha citado, una cirugía que se declara «sin complicaciones» sin haberla visto, y cuatro cifras de su cosecha. Y por último la técnica: se pega el párrafo del programa tal cual y el molde de Sara con las dos reglas. Sale el alta, en una cara, con cinco [PENDIENTE] en su sitio. El último minuto no lo hace la máquina.
El alta, en acción
Esto salió de verdad en Gemini, en dos intentos. (Con la versión gratuita, y cada vez lo devuelve un poco distinto: es un borrador para ajustar, no un veredicto.)
El primer intento: pedirle una plantilla
«Hazme un informe de alta post-quirúrgica para un perro operado de un bulto.»
Salió un documento correcto y bien organizado. Con doce huecos entre corchetes —[Nombre de la mascota], [Raza], [Dosis], cada [X] horas…— muy bien puestos, que es justo lo que tranquiliza. El problema es lo que hay alrededor de los corchetes, escrito en firme:
«La cirugía transcurrió sin complicaciones y la recuperación anestésica inmediata ha sido favorable.» Se ha inventado el resultado de una cirugía que no ha visto. Si eso se imprime tal cual, la clínica está firmando por escrito algo que no ha comprobado nadie.
«Primera revisión de control: a los 3-5 días de la cirugía.» Se ha inventado una cita. Y el dueño se presenta el lunes en la puerta, porque lo pone en su papel.
«Inspeccionar la herida 2 veces al día» · «paseos cortos de 5 a 10 minutos» · «la mitad de su ración habitual» · «ofrecer agua en pequeñas cantidades». Cuatro instrucciones con sus números, que no ha dicho nadie. Suenan razonables. Ese es el problema.
«Antibiótico (si procede)» — ha decidido él que a lo mejor no hace falta.
Y en el título del procedimiento: «Excéresis quirúrgica de masa subcutánea». Se escribe exéresis.
No hay teléfono. No hay hasta qué hora se puede llamar: dice «acudir al centro» y ya. Y no hay ni rastro de Káiser —ni bulldog, ni veintiocho kilos, ni el nódulo ulcerado—.
Y no fue mala suerte. La vez anterior que probamos lo mismo, se inventó otras cosas —un «protector gástrico (opcional)» que nadie había recetado y una pauta de curas «con clorhexidina o betadine diluido» que nadie había mandado— y escribió mal la misma palabra, de otra manera: «exégesis». Dos intentos, dos inventos distintos, y las dos veces la palabra técnica del título mal. No es un fallo puntual: es cómo funciona. Le pides un documento sin darle nada, y algo tiene que poner.
El segundo intento: las dos mitades
Chat nuevo. Arriba, el párrafo de observaciones copiado del programa de gestión, sin tocar una coma. Abajo, los seis apartados de Sara y las dos reglas. Y salió esto, en una cara:
1. QUÉ LE HEMOS HECHO HOY Le hemos quitado un bulto que tenía en la piel del lado izquierdo del cuerpo (flanco izquierdo), que estaba ulcerado. La cirugía ha ido muy bien y sin ningún problema. […] Hemos enviado la muestra del bulto al laboratorio para analizar. Tendremos el resultado en 7 a 10 días.
2. LLÁMANOS YA SI… Sangrado por la herida · Mal olor en la zona · Hinchazón importante o que va a más · Lleva más de 24 horas sin querer comer · Está muy decaído o apático · Tiene vómitos.
3. CÓMO VA A ESTAR ESTOS DÍAS Es totalmente normal y no debe asustarte si durante los primeros días ves un poco de moratón o un leve abultamiento alrededor de la zona. Entra dentro de lo esperado.
4. QUÉ LE DOY, CUÁNTO Y CUÁNDO (tabla) Antiinflamatorio (AINE)
[PENDIENTE: nombre comercial y dosis]· Para el dolor y la inflamación · Durante 5 días[PENDIENTE: horario o frecuencia]· Siempre con comida Antibiótico[PENDIENTE: nombre comercial y dosis]· Durante 7 días, cada 12 horas ·[PENDIENTE: si es con o sin comida]5. QUÉ NO PUEDE HACER No puede quitarse el collar isabelino: debe llevarlo puesto de forma permanente hasta que le quitemos los puntos. · No puede hacer ejercicio · No se puede bañar · No puede subir ni bajar escaleras.
6. PRÓXIMA CITA Le retiraremos los puntos dentro de 10 a 12 días
[PENDIENTE: fecha exacta y hora de la cita].
Cinco [PENDIENTE]. Y todo lo demás, desaparecido. Ni revisión inventada a los tres días, ni pauta de curas, ni protector gástrico, ni paseos de cinco a diez minutos, ni media ración. No porque se lo pidiéramos: porque le dijimos que no añadiera nada que no le hubiéramos dado.
Fíjate además en dos detalles de orden: «Llámanos ya si…» está el segundo, no el quinto. Y el collar isabelino fue a «Qué NO puede hacer», que es lo que es —una prohibición, no un medicamento—.
Y para todo esto no se escribió nada nuevo. Es el párrafo que ya estaba en el programa.
Y el ajuste, que no lo hace Gemini
- Las cinco decisiones, a mano. Dosis, horarios, si el antibiótico va con comida, y la fecha de la cita. Eso no se delega ni se dicta a un chat.
- Lo que ha rellenado de más, que es fino. Hugo escribió «sin incidencias»; el papel dice «la cirugía ha ido muy bien» — le ha subido el tono. Y se ha inventado los dos «para qué»: nadie dijo por qué iba el antibiótico, y «para prevenir o tratar infecciones» no significa nada. Va fuera y se pone lo que es: porque el bulto estaba ulcerado.
- Lo que sobra. «A las 19:20 ya estaba despierto y puesto de pie» es un dato para la ficha, no para la mesa de una cocina. Y los tecnicismos que arrastró de las notas —(tumefacción), (anorexia > 24 h), (edema)— fuera: el que lee esto no necesita saber cómo se llama en veterinario.
- Lo que falta. Dice «avisa al centro inmediatamente». ¿Por dónde? ¿Hasta qué hora? Se añade el teléfono y la hora: «hasta las 22:00 al fijo; a partir de ahí, al móvil de urgencias».
- Y lo que no está porque nadie lo escribió. El apartado 3 solo habla de la herida. No dice que el perro va a estar apagado y con menos hambre las primeras cuarenta y ocho horas — que es la mitad de las llamadas que entran. ¿Por qué no lo dice? Porque no estaba en el informe del programa. Lo añade Hugo, y de paso lo añade también a sus notas, para la próxima.
Y Marta, que pasa por detrás y lee el folio por encima del hombro:
—Con este no le pongas «dieta blanda». Ponle qué y cuánto. Y no le subas la ración, que el perro ya viene sobrado.
Y la línea queda así: «Esta noche, media ración de su pienso de siempre, humedecido con agua templada. Mañana, su ración normal. Nada de premios ni de comida de la vuestra: Káiser ya va sobrado de peso.»
Porque a Pacheco «dieta blanda unos días» no le vale: lo interpreta a su manera, y su manera es de más. A un hombre que discute todo y que adora a ese perro hasta sobrealimentarlo le vale una instrucción exacta y sin sermón. Los sermones le rebotan; las cifras las cumple. Eso no está en el historial de Káiser: está en veinte años de conocer a la gente que entra por esa puerta.
El alta salió en una cara. Y a Pacheco, esta vez, no hubo que devolverle ninguna llamada.
Lo que ya llevas
Vas por la décima, y esto ya no son diez trucos sueltos. Fíjate en lo que se acumula:
- De la 1.1 te traes el
[pendiente]. Ya lo usabas al dictar el historial, sin ponerle nombre. Hoy deja de ser una manía y pasa a ser una regla escrita en el prompt. - De la 1.3 te traes el idioma; hoy pones el orden. Allí aprendimos a decir lo mismo de otra forma para que el dueño lo entienda. Aquí no traduces: decides qué va antes y qué va después. Son dos oficios distintos y los dos hacen falta.
- De la 1.9 te traes la costumbre de darle tu material. Allí le dabas tus historiales para que sacara el patrón. Hoy le das lo que ya guarda tu programa — y además le dices tú el molde.
Y esto lo vas a querer siempre igual: mismo molde, mismos apartados, mismas dos reglas. Guarda el prompt donde lo tengas a mano. En la siguiente dejamos de pegarlo.
Hazlo tú en 4 pasos
- Copia lo que ya tienes. Abre el informe de alta que saca tu programa y copia el bloque de observaciones tal cual, con tus abreviaturas. No lo pases a limpio: eso es justo lo que vas a delegar. Y decide tú, antes de abrir nada, la pauta y qué cuenta como señal de alarma.
- Escribe tu molde una vez. Los apartados con tus palabras, en el orden en que los necesita el dueño a las once de la noche. Si no sabes cuáles son, pregúntale a recepción: quien coge el teléfono conoce las cinco preguntas de memoria.
- Júntalo en un solo mensaje:
ESTO TE DOYarriba,ESTO QUIEROabajo. Con las dos reglas dentro: lo que falte,[PENDIENTE]y no añadas nada que yo no te haya dado. - Y lo tuyo, que no se delega. Rellena los
[PENDIENTE]. Quita lo que ha añadido de más y lo que sobra. Pon hasta qué hora y por dónde se puede llamar. Añade lo que falte porque no estaba en tus notas —y apúntalo también ahí, para la próxima—. Y firma.
Truco de Sara: el molde bueno no lo tiene el que escribe el alta; lo tiene el que coge el teléfono. Apunta durante una semana lo que te preguntan después de cada alta. Al quinto día ya no aparecen preguntas nuevas: eso es tu plantilla, y te la ha escrito el barrio.
El prompt · cópialo
Eres mi ayuda para redactar informes de alta para los DUEÑOS, no para
veterinarios. No decides nada clínico: yo te doy la pauta y tú la escribes
en el idioma y el orden en que la va a leer una persona en su casa, de
noche y preocupada.
=== ESTO TE DOY (copiado de mi programa de gestión, tal cual) ===
[pega aquí los datos del paciente y el bloque de observaciones,
sin ordenarlo y sin quitarle las abreviaturas]
=== ESTO QUIERO ===
Un informe de alta de UNA cara, con estos apartados, en este orden y con
estos títulos:
1. Qué le hemos hecho hoy
2. Llámanos ya si… (las señales de alarma, arriba y bien visibles)
3. Cómo va a estar estos días (qué es normal y no asusta)
4. Qué le doy, cuánto y cuándo → EN TABLA: medicamento | para qué es |
cuándo | con o sin comida
5. Qué NO puede hacer
6. Próxima cita
REGLAS (importantes):
- Usa SOLO mis datos. Lo que no te haya dado —dosis, fechas, horas,
el para qué de un medicamento— escríbelo como [PENDIENTE: qué falta].
NO lo inventes ni lo estimes.
- No añadas consejos, cuidados, citas ni recomendaciones que yo no te
haya dado.
- Nada de jerga: escribe como se lo explicarías a un vecino. Si en mis
notas hay un término técnico, tradúcelo y no lo dejes entre paréntesis.
- Tuteo, español de España, tono cálido y directo. Sin fórmulas de
circular ("no dude en ponerse en contacto con nosotros").
- Frases cortas. Que quepa en una cara.Da una vuelta más: el mismo material, otro molde
Aquí se ve de golpe que lo que manda es el molde, no el material. En el mismo chat, sin volver a pegar nada:
Perfecto. Ahora dame el MISMO informe, con los mismos datos y sin cambiar
nada de la pauta, pero en otro molde: para una persona mayor que ve regular
y va a leerlo sola. Frases de una línea. Nada de tablas. Los medicamentos,
uno debajo de otro con su hora escrita ("a las 9 de la mañana" en vez de
"cada 12 horas"). El teléfono, al principio y al final.
Mismos datos, misma pauta, mismo perro. Otro documento entero. Tú no le has pedido otro contenido: le has pedido otro molde —y el contenido no se ha movido—. Guárdate los dos. Uno te sirve para casi todo el mundo; el otro, para don Ramón y para media clínica de barrio.
(Y sí: si se lo pides, te lo saca en PDF de una cara. Pero es un PDF de nadie —sin tu membrete, sin tu logo, sin tu teléfono— y hay que volver a pedirlo cada vez. Eso lo arreglamos en la siguiente.)
Antes → Ahora
Antes. O quince minutos escribiendo el alta a mano —que a las 19:40 no tienes—, o el informe que saca el programa: correcto, completo y escrito de veterinario para veterinario. Y en las veinticuatro horas siguientes, tres llamadas que caen en recepción y un collar isabelino que alguien quita la primera noche.
Ahora. Dos minutos, y sin escribir nada nuevo: copias lo que tu programa ya guarda, le das tu molde, rellenas los [PENDIENTE] y firmas. Lo bueno no es el folio bonito: es que el dueño encuentra la respuesta a las once de la noche sin llamar a nadie, y que las cinco preguntas de siempre dejan de entrar por el teléfono.

Antes de empezar
- La IA no escribe tu alta: le cambia la forma a la tuya. La pauta, la dosis, el tiempo del collar y qué es una señal de alarma los decides y los firmas tú, antes de abrir el chat.
- No arregla unas notas incompletas. Ordena lo que hay. Si en tu informe no está que el perro va a estar apagado dos días, en el papel del dueño tampoco va a estar. Cuando eches en falta algo, añádelo también a tus notas: la próxima vez ya sale solo.
- Ojo con lo que añade de más: es por donde se cuela. Si se lo pides a secas, no suele inventarse la dosis —te la deja entre corchetes, muy formal—; lo que se inventa es el resto: una revisión que nadie ha citado, una cirugía «sin complicaciones» que no ha visto, cuántas veces al día inspeccionar la herida, cuántos minutos puede pasear. Y los corchetes tan bien puestos son justo lo que hace que no releas lo demás.
- Las dos reglas van juntas. «Usa solo mis datos y marca lo que falte» te protege de los huecos. «No añadas nada que yo no te haya dado» te protege de los rellenos. Con una sola de las dos, no vale.
- También se equivoca en tu idioma. En dos pruebas escribió «excéresis» y «exégesis» donde iba «exéresis», y llamó «bultito» a lo que acababa de extirpar. Lee el folio entero antes de firmarlo: el vocabulario también es tuyo.
- Repasa siempre los números. Dosis, días, fechas, horas y el teléfono. Un alta con un dato mal es peor que no tener alta.
- Cambia lo vago por lo exacto donde sepas que hace falta. «Dieta blanda unos días» cada uno lo entiende a su manera. Ese ajuste no lo puede hacer la máquina: hace falta conocer al dueño.
- Datos del cliente, fuera. Para escribir un alta no hace falta el nombre del dueño, ni su teléfono, ni su dirección: con la especie, el peso, lo que se ha hecho y la pauta, sobra.
- Di hasta qué hora y por dónde. Un «llámanos» sin teléfono ni horario es un «apáñate».
- Funciona en planes gratuitos (con límite diario). Necesita conexión.
Material para practicar
Los dos informes utilizados en la demostración: el original del PIMS simulado y la versión reorganizada para el tutor.
Los dos informes utilizados en la demostración: el original del PIMS simulado y la versión reorganizada para el tutor.
Transcripción del vídeo
Tres llamadas por el mismo perro en 24 horas, una a las once y media de la noche al móvil de urgencias, y lo llamativo es que en la consulta todo había ido bien. El veterinario se lo explicó a su dueño despacio, agachado a la altura del perro, dejándole preguntar dos veces, salió entendiéndolo. Esto es lo que se llevó a casa. Y, ojo, que no es un informe malo, lo saca el programa de gestión de la clínica, está bien presentado y está todo. El antibiótico, los días, el collar, cuándo se quitan los puntos; está incluso el aviso de que el moratón de los primeros días es normal. Todo lo que preguntaron por teléfono está ahí dentro. Las tres cosas. Aun así, llamaron tres veces. Así que lo primero que se le ocurre a cualquiera, que es lo razonable, si el problema es cómo está escrito, se lo va a pedir a la IA, a ver si se lo escribe mejor, a pedirle una plantilla. Así que lo normal es que le dijese algo tipo: «Haz un informe»; por ejemplo, vamos a pegarle aquí esto, por ejemplo: «Haz un informe de alta posquirúrgica para un perro operado de un bulto». Y se lo lanza. Bueno, básicamente, como veis, lo que nos da... Nos informa primero de que es un documento informativo; ya se empieza a avisar de que no tiene un valor médico profesional, y nos da una especie de plantilla donde aparecen un montón de campos a rellenar y demás, no es exactamente lo que queríamos. Bueno, pues aquí vienen un poco las cosas. Podríamos rellenar los títulos y demás, pero bueno, se hace algo más complicado. Pero si vamos un poquito al detalle, nos vamos a encontrar probablemente algunos errores. Lo primero que nos vamos a encontrar es que se inventa el resultado de la cirugía. Cuando digo esto es porque, por ejemplo, aquí dice: «La cirugía transcurrió sin complicaciones y la recuperación anestésica inmediata ha sido favorable». Pues vale, puede servir como una plantilla, pero aquí estamos afirmando algo que no sabemos si es así o si hay que modificar y demás, eso siempre requiere revisión humana. Aquí he visto también, por ejemplo, que pone «excéresis», que no existe, sino que sería «exéresis». Y también, probablemente, pues no le hemos dado ningún tipo de instrucción y nos indica, por ejemplo, algunas cifras también que podrían entrar dentro de la lógica, pero tenemos que revisar: los paseos cortos; también deberíamos ver las pequeñas cantidades, la mitad de la ración, la revisión si tiene que ser en equis tiempo... Posteriormente, también nos da algunos signos de alarma y nos dice que acudamos al centro y demás. Bueno, tampoco está, lógicamente, personalizado y al final lo que tenemos es una plantilla que tenemos que revisar, tenemos que trabajar y tenemos también huecos que rellenar. Esto, al final, es trabajo y quizás sea un informe un poco más extenso y más legible para el tutor, pero nos da trabajo, así que esto no es la solución que buscamos. Bueno, pues entonces lo que creo que buscamos es otra cosa diferente. Así que, lo lógico, vamos a ir a otra conversación, hacemos un nuevo chat y le vamos a explicar lo que necesitamos. Se lo vamos a dictar: «Eres mi ayudante para redactar informes de alta para los dueños, no para los veterinarios, no decides nada clínico. Yo te doy la pauta y tú la escribes en el idioma y en el orden en que la va a leer una persona en su casa, de noche y preocupada». «Esto te doy». Paramos. Vamos a ponerlo así, de otra forma, para que, por ejemplo, «Esto te doy» y se lo vamos a dar. Esta es la técnica que queremos aplicar hoy. Le vamos a dar los datos del informe que tenemos, que nos ha dado el sistema de gestión. Entonces le ponemos aquí, por ejemplo, que es Káiser, canino, bulldog inglés, macho, 7 años, 28 kilos. Aquí, cuando compartimos los datos de los pacientes, podríamos tener un poco más de cuidado. Quizá tampoco cuando son animales, no son datos muy complejos. Pero, si no, podemos cambiar el nombre o no le ponemos nombre y simplemente dejamos el resto de datos y nosotros rellenamos el nombre del paciente. Le damos lo que ponía el informe: exéresis de nódulo cutáneo en flanco izquierdo ulcerado, sin incidencias; recuperación vigilada, despierto y en estación a las 19:20; muestra remitida al laboratorio, resultado en 7 o 10 días; collar isabelino permanente hasta retirada de puntos; AINE 5 días con comida; antibiótico 7 días cada 12 horas; dieta blanda 24-48 horas; reposo, sin baños, sin escaleras; hematoma y edema leve los primeros días dentro de lo esperable. retirada de puntos, 10-12 días; control si sangrado, olor, tumefacción, anorexia de más de 24 horas, decaimiento o vómitos. Estas serían instrucciones como muy internas y que, a lo mejor, a la mayoría de tutores no les iban a valer. Lo que nos generaría sería probablemente problemas. Pero lo que vamos a decirle es: «Esto es lo que quiero. Esta es la técnica de hoy. Así que creo que lo que le vamos a decir es, si os parece: «Quiero un informe de alta de una cara con estos apartados en este orden y con estos títulos: qué le hemos hecho hoy; llámanos ya si..., las señales de alarma arriba y bien visibles; cómo va a estar estos días, qué es normal y no asusta; qué le doy, cuánto y cuándo, en una tabla: medicamento, para qué es, cuándo, con o sin comida; qué no puede hacer y la próxima cita». Y además, como siempre, vamos a intentar definir un poco más lo que queremos; no solamente los deseos, sino que vamos a poner una serie de reglas. Entonces vamos a decir: «Reglas importantes: usa solo mis datos, lo que no te haya dado dosis, fechas, horas, escríbelo como pendiente, es decir, qué falta. No lo inventes ni lo estimes. No añadas consejos, cuidados, citas ni recomendaciones que yo no te haya dado. Nada de jerga, escribe como se lo explicarías a un vecino. Tuteo, español de España, tono cálido y directo, sin fórmulas de circular: «No dude en ponerse en contacto con nosotros», o frases... Usa solo frases cortas, que quepan en una cara». Y le damos aquí y vamos a ver el resultado. Vale, lo tenemos listo. Así que vamos a ver la diferencia. Lo primero es que nos da un PDF directamente. Si queréis, lo podemos ver rápido, un poco qué es lo que nos ha entregado. Bueno, pues nos da un informe de alta. Lo que nos da es directamente la explicación de lo que hemos hecho hoy, en un lenguaje mucho más coloquial. Nos da un segundo bloque más destacado, donde nos avisa ya directamente por qué nos deberían llamar si pasa alguna cosa. Entonces, bueno, creo que está bien. Esto es muy importante, que es lo que normalmente se busca cuando hay un problema o algo que sea. Nos explica cómo va a estar estos días. Genera una tabla, que es bastante interesante por la forma de presentarlo: el medicamento, para qué es, cuándo, con o sin comida. Y, como veis, además nos marca lo que está pendiente y no ha inventado absolutamente nada. Qué es lo que no puede hacer y la próxima cita. También hemos dejado aquí pendiente, que vamos a dar la cita con fecha exacta y hora. Bueno, pues nos deja cinco pendientes para rellenar, nos da el nombre del paciente y todas estas cosas. Nos lo da en un PDF. ¿Qué pasa? Que este PDF no lo podemos utilizar directamente. No le hemos pedido un PDF, pero últimamente los LLM están generando ya documentos con el fin de ayudarnos. Pero bueno, de momento no nos valdría. Afortunadamente, también nos lo genera en texto de la misma forma. Lo tenemos aquí en una vista previa y podríamos copiarlo en Word y utilizarlo. Y bueno, pues yo creo que es bastante más interesante este formato, que es lo que queremos darle al tutor de la mascota, para que tenga claramente las instrucciones, lo que ha pasado, lo que Hugo le explicó... Viene mucho mejor aquí colocado que en la plantilla, esta que estábamos haciendo y que ya era complicada de rellenar. En este caso, con cuatro o cinco cositas rápidas se podrían rellenar en un minutito y darle un informe mucho más interesante que el informe oficial, que es un documento más interno, yo creo. Así que lo que quiero que te lleves de la técnica es que no escribimos nada nuevo. Simplemente le damos un prompt un poco elaborado con las instrucciones, le he copiado lo que venía directamente del programa de gestión y con ese mismo contenido he generado una hoja de instrucciones mucho más cercana para el tutor. Aun así, habría cosas que, lógicamente, podríamos revisar. Yo creo que aparte de rellenar lógicamente todo que tenemos aquí pendiente y demás, como hemos indicado, igual deberíamos revisar si todo está perfectamente. Y por aquí antes he visto, por ejemplo: «La cirugía ha ido muy bien y sin ningún problema, es verdad que le hemos dicho que le habíamos puesto “sin incidencias”, pero quizá esto sube un poco el tono. Pues lo podríamos corregir. Otra cosa que podemos también corregir, que había visto por aquí: dice «antibiótico», dice «para prevenir o tratar infecciones», que bueno, que está bien, es verdad que sirve para eso, pero quizás deberíamos explicar o matizar que es porque está ulcerado, porque está ulcerado el bulto. O, a lo mejor esta nota de por aquí que venía lo de «A las 19:20 ya estaba despierto y puesto en pie». Bueno, pues a lo mejor no es un dato que sea relevante, o sí. Bueno, esto ya cada uno haría lo que considerase y a lo mejor estos datos aquí, como «tumefacción», «anorexia de más de 24 horas»... Todo esto son términos veterinarios, clínicos o médicos. «Edema», por ejemplo, quizá no tiene sentido que se lo expliquemos o que se lo pongamos; no le compliquemos la explicación. Pero bueno, esto ya cada uno le puede dar la forma que quiera. Al final tienes una plantilla mucho más adaptada a tus necesidades y que puedes realmente acabar de perfilar. Y bueno, como spoiler os diré que en la próxima píldora veremos cómo hacer esto para que ya nos salga directamente el documento como nosotros queremos, con el formato y demás. Y vamos a utilizar algunas de las técnicas que ya hemos probado anteriormente para que sea mucho más rápido y no tengamos que estar haciendo todo este ejercicio, que probablemente fuese un poco engorroso si queremos dar este informe cada vez al cliente; que, lógicamente, es mucho más rápido que hacerlo manualmente, pero aun así nos llevaría un tiempo. Y perdonadme, que sí que me he dado cuenta de que había también otro pequeño error aquí. Por ejemplo, en «Cómo va a estar estos días» nos dice que los primeros días puede tener un poco de moratón o de hematoma, que será totalmente normal, o hinchazón suave en los bordes de la zona. Y lo habíamos puesto, si lo recordáis, que lo veréis en el propio documento del sistema. Habíamos dicho lo de la dieta blanda. Si le ponemos «dieta blanda» como tal, probablemente el tutor va a hacer lo que le parezca, lo va a interpretar a su manera. Entonces, aquí a lo mejor lo que le deberíamos añadir es, por ejemplo, decirle: «Esta noche, media ración de su pienso de siempre humedecido; mañana le damos la ración normal; nada de premios». Bueno, pues esto se lo deberíamos de poner por eso siempre es importante revisar que está todo y demás. Deberíamos ver un poco por qué ha fallado. Pero bueno, estas son cosas de la IA, que a veces también, igual que completa cosas, hay cosas que se salta. Así que, bueno, pues nada. Creo que lo más importante es que, como siempre, saquemos la conclusión de que la IA nos sirve para ayudarnos, para hacernos el 80 o 90 % del trabajo, y nosotros, con nuestro criterio, las pautas que fijemos y la firma seamos los que validemos ese trabajo. Así que nos vemos la próxima semana.
