A partir de esta semana, nuestro curso de IA para veterinarios deja de costar dinero.
No es una decisión de marketing. Es el final de una reflexión que llevábamos meses dándole vueltas.
Porque cuando hablo con veterinarios sobre inteligencia artificial, casi nunca me dicen que sea caro. Me dicen otra cosa: “sé que debería ponerme con esto, pero no tengo tiempo”. Ahí está el muro de verdad. No en el precio, sino en que nadie tiene un hueco para sentarse a entender por dónde empezar.
Y si ese es el problema, cobrar 49 euros por la respuesta no ayuda. Lo empeora.
No es que no puedas. Es que nadie te ha enseñado cómo
Cuando un veterinario me dice que su día a día es así y no tiene arreglo —que cada tarea le roba las horas que le roba, y punto—, casi nunca es verdad. Lo que pasa es que nadie le ha enseñado todavía otra forma de hacerlo.
Ahí está la trampa: si no sabes lo que se puede hacer, ni siquiera lo intentas. Te quedas convencido de que la pared es real.
Pero esto no es magia. Es método. Y el método se aprende.
No hace falta saber programar. No hace falta una inversión seria. No hace falta que nadie te dé permiso. Hace falta empezar con un poco de orden, y que alguien te ahorre los meses de prueba y error que cuesta descubrirlo solo.
Hay un valle. Y hay que cruzarlo
Voy a ser honesto, porque si no, no sirve de nada: al principio irás más lento. No más rápido. Más lento.
Las primeras semanas inviertes tiempo en aprender, pruebas cosas que no salen, cambias tu forma de trabajar… y la sensación es que no avanzas. Es justo el punto en el que mucha gente lo deja: “ya decía yo que esto no era para mí”.
Eso tiene nombre. Erik Brynjolfsson, del MIT, lo llama la curva J: cuando incorporas una tecnología nueva, el rendimiento primero baja y solo después sube. No es un fallo. Es el camino.
Hay que cruzar ese valle. Pero es la única forma de llegar más arriba. Y al otro lado la curva no sube en línea recta: sube casi en vertical. Lo que aprendes hoy te permite aprender mañana cosas que hoy ni te planteas. Quien lleva un año en esto no te lleva un año de ventaja. Está en otra liga.

Por eso lo hemos abierto
Cruzar ese valle ya cuesta esfuerzo y horas. No me parecía bien que, encima, costara dinero.
El curso valía 49 euros —lo que una cena para dos en un sitio modesto—. Nunca fue caro. Pero entender lo que la IA puede hacer por tu clínica no debería costar nada. Equivocarse por no entenderlo, sí.
Así que a partir de esta semana, es gratis. Sin trampa. Te cuento cómo conseguirlo al final.
Y la razón es de coherencia, no de cálculo: llevo meses contando por aquí lo que se puede hacer con estas herramientas, y no me cuadraba cobrar por la respuesta a algo que sé que puede hacer mucha falta.
Ahora bien, seamos claros: yo no te puedo dar tiempo, ni cruzar el valle por ti. Pero sí puedo ayudarte a empezar el camino y darte algunos consejos para no cruzarlo a ciegas. Eso es el curso.
Y no te quedas solo: cada semana te acompañamos con una píldora formativa en la Academia, también gratis. Algo pequeño y concreto que puedas aplicar esa misma semana. Pequeñas ganancias inmediatas: algo que se nota desde el primer día, no solo al final del camino.
De qué va el curso
Lo monté casi sin querer. Empecé visitando clínicas para contarles lo que tenía en la cabeza, y me di cuenta enseguida de que no nos entendíamos: no porque no les interesara, sino porque no podían ver lo que yo veía. Así que decidí explicar antes que vender. De ahí salió esto.
El curso va de lo de todos los días: usar la IA para la comunicación con tus clientes, el marketing, la gestión del equipo y las tareas que te comen la mañana. La parte generalista, la que tienes a un clic.
Y aquí, una raya importante: esto es gestión, no diagnóstico. No vas a aprender a que ChatGPT te dé un diagnóstico, porque para eso no sirve y no debería. Lo clínico es otro camino —con herramientas hechas para razonar sobre el caso, supervisadas, y con la última palabra siempre tuya—. Aquí hablamos del primero.
Son 7 módulos y 27 lecciones, con 22 plantillas de prompts listas para copiar y adaptar a tu clínica, y un certificado al terminar. Y cuando completas los siete, se desbloquea un octavo de regalo.
Lo que no vas a encontrar
No es un curso teórico. No te voy a explicar cómo funciona un modelo de lenguaje por dentro. Eso no te hace falta para nada.
No va de “el futuro de la IA”. El futuro está bien para las charlas; esto va del lunes por la mañana, con la sala de espera llena.
Y no hay que programar. Ni una línea de código. Ni instalar nada raro. Si sabes escribir un mensaje de WhatsApp, sabes lo suficiente para empezar.
Es lo que un veterinario le contaría a otro tomando un café: esto funciona así, se usa así, y no te va a costar lo que crees.
Cómo empezar hoy
El curso está en kybervet.com/ia-veterinarios. Cuando llegues a la pantalla de pago, escribe el código IAVET-KV: el precio baja al 100%, no te pide tarjeta ni ningún dato más, y entras directo. Treinta segundos.
Empieza por el primer módulo. Y deja que las píldoras de cada semana te vayan dando esas pequeñas victorias mientras coges carrerilla.

El precio ya no es la excusa. El valle hay que cruzarlo igual —eso no te lo voy a quitar—, pero al otro lado está lo de siempre: volver a sentarte delante del tutor sin mirar el reloj, mirar al paciente con cinco minutos más, llegar a casa a cenar.
Lo único que siempre estuvo en tu mano es decidir empezar.
Hoy te lo he puesto un poco más fácil.